jueves, 11 de septiembre de 2008

Música Litúrgica [IV]

Siguiendo con el tema de la música litúrgica, y dando una continuidad al aspecto de las malas traducciones de los textos ordinarios de la Santa Misa, debemos analizar los últimos cantos, posteriores al Credo, los cuales son El Sanctus, el Pater Noster, el Agnus Dei, y finalmente, el Communio.
1.- El Sanctus.
El Sanctus, es un canto previo al Canon de la Santa Misa. Tal como nos describe la liturgia, el Sanctus es el canto más importante de la Misa. Es un himno de alabanza a Dios por su grandeza, de acción de gracias por todas sus bondades, y que da perfecto broche de oro al Prefacio de la Misa, por supuesto, con un asidero bíblico preciso, que podemos encontrar en los cantos de Latría de los Ángeles (Is. 6,3 ; Ap. 4,8), asi como también, frases del Evangelio (Mt. 21,9).
Lamentablemente, como otras oraciones y cánticos, su letra original ha sido deformada, llegando a una traducción muy poco precisa:
En la imagen, podemos visualizar el Sanctus en su Versión Latina, con su Traducción correspondiente. En la imagen que continúa, podremos ver el Texto actual del Sanctus (vulgarmente llamado Santo), que se puede encontrar en el Misal Romano:
Como podemos ver, hay un cambio substancial en el texto, en cuanto a que no se corresponde con el saludo de los Ángeles del texto de Isaías 6,3. 

Sin embargo, como si esta alteración no fuera menor, existen muchos "Coros" en la actualidad, que ejecutan Piezas totalmente fuera del ordinario de la Misa, utilizando cantos inapropiados, como por ejemplo, Santos con sus letras diferentes a la forma dada por el Misal, Cantos diferentes del Santo, extralitúrgicos, sin el sentido original de este canto (por ejemplo, Santo es el Señor Alelluia..., Hosanna al Hijo de David..., entre otros).
Como vemos, existen alteraciones indebidas, las cuales debiesen ser expulsadas de la liturgia, reemplazandola con cantos según los textos litúrgicos aprobados: Es decir, es bueno que se cree música nueva, con las disposiciones que nos entrega el Magisterio, pero que respete la norma instrumental litúrgica, asi como también, los textos litúrgicos correspondientes.

2.- Pater Noster.
 
El Pater Noster es también un texto que ha sido modificado, hecho grave dentro de nuestra liturgia. No nos referiremos mayormente a él, puesto que tendremos una entrega dedicada exclusivamente dedicada a las oraciones del cristiano.
Sin embargo, solo podemos decir que la mala traducción de este texto, ha sido motivo de polémica, como el cambio de "... Nuestras Deudas..", por "... Nuestras Ofensas...". ¿Hasta qué punto una Deuda es igual a una Ofensa....?. En fin, como hemos dicho, se abundará en el tema proximamente.
3.- Agnus Dei. 
El Agnus Dei (vulgarmente conocido como "Cordero de Dios"), corresponde también a un canto litúrgico de gran importancia.
En cuanto al Agnus Dei, podemos decir que el único, pero no menor detalle, es el cambio de número en cuanto se refiere al Peccata Mundi (Los Pecados del Mundo).
Como hemos dicho, el gran error recae en lo que es la identificación de todos los pecados del mundo en que vivimos, en uno solo, del cual nunca se ha hablado. Por tanto, la traducción, contradice a la tradición de la Iglesia, además de no concordar con la idea que expresa Juan Bautista, autor de esta hermosa frase, al estar con Cristo.
Podemos ver los errores a través de una tabla:

Tal como decíamos anteriormente, es evidente el error de traducción, que evidentemente conlleva un error teológico-doctrinal.


4.- El Communio.

Este cántico, muy común en la Veteroliturgia, hoy por hoy, rito romano Extraordinario, abarca, no solo la antifona de la cual está compuesta, sino que también los cantos y obras propias para el momento de recibir a Cristo en la Santa Comunión. Destacados autores han creado cánticos muy acordes al momento, que llevan a una profunda comunión en el silencio de la oración, además de suscitar sentimientos de Amor hacia quien recibimos en la hostia consagrada: A nuestro DIOS: Podemos nombrar obras como O salutaris hostia, Panis Angelicus, Tantum Ergo, Adoro te devote, Pange Lingua, Tollite hostias, entre otros.


Sin embargo, pese a que en la reforma litúrgica se conservó la antífona del Communio, la cual frecuente y usualmente ni siquiera se reza, se ha hecho ua masacre, en cuanto a la utilización de canciones que hacen todo, menos llevar al alma a un silencio interior orante, para acoger a Jesucristo de manera óptima en nuestros corazones: Con ello, nos referimos a cantos con percusión, demasiado alegres, con una letra que no viene al caso, e incluso, se utiliza el momento de la Santa Comunión para el Lanzamiento de las nuevas composiciones de los cantautores católicos, que, si bien son un aporte en la evangelización, no son para uso litúrgico. En este punto, repito nuevamente (para que quede en claro): NO TODAS LAS CANCIONES CATÓLICAS SON DE USO LITÚRGICO!. Debemos saber, mediante un buen discernimiento, que no todas las canciones son con fines litúrgicos, dado que la liturgia busca siempre ser Sobria, Elegante, y por sobre todo, que lleven a los fieles a la oración y a la conversión.

Para finalizar este apartado de música litúrgica que hemos presentado, sin duda queda hacer una fuerte apreciación, en torno, las traducciones: Al realizar la reforma, se apuró demasiado el tema de la traducción de los textos litúrgicos, cometiendo en ellos, ya sea deliberadamente o sin intención, errores graves de carácter teológico y doctrinal. Además, queda como tarea establecer con buena fe y muy buena lectura del magisterio de la Iglesia, una norma clara para la selección de los Cantos Litúrgicos: Si para celebrar una boda, no se utilizan ritmos como el Reggeatton o la Cumbia, sino que se usa el Vals y otros clásicos, en cuanto a música profana, y composiciones como el Ave María de Schubert, para la celebración del Sagrado Vínculo, con mayor razón, debemos preocuparnos de seleccionar los cantos adecuados para el decoro de la Sagrada Liturgia, donde rendimos el culto a Dios, en acción de gracias por sus innumerables beneficios, y donde, principalmente en la Santa Misa, ofrecemos como Sacrificio Agradable a Dios a su propio Hijo, Jesucristo, para la salvación de quienes creen en Él, todo, por Obra del Espíritu Santo, Dador de Vida, que procede el Padre y del Hijo... (y podríamos seguir con el Credo Niceno...).-


Para Mayor Gloria de Dios.
In Christo +
MARCVM
Instaurare Sacra!

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