sábado, 13 de diciembre de 2008

Ad Orientem - Versus Deum - Coram Deo

¿Ad Orientem? ¿Versus Deum? ¿Coram Deo?
A partir de la fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, celebrada en el Vaticano por S.S. Benedicto XVI (cuya foto es la que esta anteriormente puesta), se ha hablado mucho en torno a la Santa Misa celebrada "de espaldas al pueblo".
Personalmente, he escuchado diversas opiniones, entre ellas, algunas muy extravagantes, como por ejemplo, decir que eso es una falta de respeto hacia la gente. En fin. 
He decidido publicar este artículo, inspirado en una reciente entrada de la prestigiosa Buhardilla de Jerónimo (que puede visitar aquí).

Muchas veces tenemos dudas en torno a la llamada "Orientación Litúrgica", tanto del Templo, como de la Acción Litúrgica. Posiblemente hemos escuchado las palabras "Ad Orientem", o bien "Versus Deum", o también "Coram Deo", las cuales significan, respectivamente, Hacia el Oriente, Frente a Dios y Cara a Dios.
Ahora bien, si pensamos, primeramente en Ad Orientem, veremos que esto tiene un significado preciso y particular: Los templos y la mismísima Acción Litúrgica están orientados hacia el Oriente Litúrgico, que es nada más y nada menos que Cristo. En el Cántico del Benedictus de Zacarías, podemos ver:
Per viscera misericordiae Dei nostri: in quibus visitabit nos, oriens ex alto.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, 
Lo cual es una clara alusión al Sol que representa a Cristo, que nace en el oriente. En este caso, el Benedictos se refiere a la persona de Jesucristo, el Salvador.
Ahora, el "Versus Deum" y el "Coram Deo" nacen de la orientación de la Acción Litúrgica. Los Altares, utilizados previamente a la reforma litúrgica post-conciliar, tienen el Sagrario en su centro. Por tanto, al celebrar la Sagrada Eucaristía, todo el pueblo, los ministros, y el sacerdote estaban orientados hacia Cristo Sacramentado en el Sagrario, y el mismo templo estaba constuído para resaltar dicha situación. 
Sin embargo, posterior a la Reforma Litúrgica del año 1969, se ha creado una tendencia muy marcada que ha hecho desaparecer la forma "ad Orientem" de la Celebración Eucarística, por el error de "Dar la Espalda a los Fieles". Sin embargo, ni la reforma en sí, ni la Ordenación General del Misal Romano dan explícitamente una negación o reprimenda hacia la celebración Ad Orientem, por lo cual esta permitida.
En estos tiempos, donde lamentablemente la liturgia ha tomado como elemento central la figura del sacerdote, y no el Sacrificio Eucarístico, se ha vuelto necesario esta forma de celebrar, por diversas razones: El Pueblo dirige su atención a las cosas sagradas, adquiriendo Cristo siempre el primer lugar; el Sacerdote pasa a un segundo plano, siendo instrumento de Dios para la Santa Misa; se evita con ello la distracción por parte del mismo sacerdote, el cual, se introduce profundamente en el misterio que esta celebrando; entre otras muchas más.
Pese a todo lo anterior, es necesario hacer una adecuada catequesis al pueblo, sobre la celebración hacia el "Oriente Litúrgico", explicando sus motivos y sus beneficios. Para ello, es posible utilizar la Homilía, explicando a los fieles las razones, e invitandolos a la oración. Sin duda, esta práctica, plenamente en uso bajo el Rito Romano Extraordinario, puede ser adaptada al Rito Romano Ordinario, conocido como la Misa Novus Ordo, conservándose las gesticulaciones y algunas otras rúbricas.
A continuación, trasladamos desde La Buhardilla, un extracto de la homilía preparada por el Padre Pedro Stravinskas y pronunciada para la comunidad de las Clarisas en Portsmouth el pasado 5 de diciembre, viernes de la Primer Semana de Adviento:
 ***
[...] Los primeros cristianos creían que Jesús volvería durante la celebración de la Sagrada Liturgia, y que lo haría desde el Este. Por eso, cuando era posible, las iglesias eran construidas de forma que mirasen hacia el Oriente.
Al llegar a la Capilla esta mañana, y si estaban despiertos, habrán notado que hay un pequeño cambio en la disposición del santuario. Esta disposición diferente busca sugerir un diferente foco de atención.
En el lenguaje teológico o litúrgico, esto se llama orientación litúgica, la liturgia celebrada mirando a Oriente, que no siempre puede ser un oriente geográfico. Pero sí significa que tanto el sacerdote como el pueblo, juntos, miran hacia Cristo, hacia la venida del Alba, que llega hasta ellos desde el Este.
Y hay algunas implicaciones muy prácticas de todo esto: la atención recae mucho menos en el sacerdote, y mucho más en Cristo. Juan el Bautista, la voz y figura por excelencia del tiempo de Adviento, decía: “Es preciso que Él crezca y que yo disminuya”. Así, hay un culto menos centrado en el sacerdote, hay menos distracciones para el sacerdote que debiera mirar a Dios y no a la congregación, y hay menos distracción para el pueblo – que no se distrae por las idiosincrasias de los sacerdotes.
Y déjenme hacer algunas pocas aclaraciones.
Primero, que no hay nada en el Concilio Vaticano II que haya siquiera llamado a dar vuelta los altares, así como no hay nada en el Vaticano II que haya pedido deshacerse del latín en la liturgia. Jamás imaginaron cosas como la comunión en la mano, o ministros extraordinarios de la Santa Comunión, o mujeres en el altar. Todas estas cosas sucedieron muchos años después del Concilio, y los mismos Padres Conciliares se habrían escandalizado bastante al descubrir esto.
Segundo, que el actual Misal Romano reformado, incluso en inglés, presume que el sacerdote no está mirando a la congregación, y así, las rúbricas (que son las directivas para la celebración de la liturgia) dicen constantemente cosas como: “El sacerdote se da vuelta, y de cara al pueblo dice ‘El Señor esté con vosotros’”.
Tercero, que para las partes de la Misa en que se dirige al Pueblo, el sacerdote continúa mirando al Pueblo, por ejemplo, en la Liturgia de la Palabra. No tiene sentido, para mí, leer el Evangelio mirando a la pared, o predicar en esa dirección (aunque a veces uno tenga la impresión de obtener la misma reacción).
Cuarto, que por años, el Cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, escribió repetidamente acerca de la importancia de retornar a la antigua práctica de mirar hacia Oriente. ¿Por qué? Para restaurar un sano sentido de lo sagrado, de lo trascendente. Para que esto no se perciba como una hora social, o como un “entretenimiento”, sino como el culto de la Iglesia al Dios Trino.
Quinto, que muchos sacerdotes (especialmente los más jóvenes, lo que es muy interesante), están tomando en serio la admonición del entonces Cardenal y actual Papa. La semana pasada, estuve en Greenville, South Carolina, donde todas las Misas de la parroquia se han estado celebrando “ad orientem”, mirando al Este, todo el presente año. El miércoles visité la Iglesia de la Sagrada Familia en Columbus, donde desde el inicio del Adviento, tres de las cuatro Misas dominicales se celebran mirando al Este. 
Como he indicado el otro día, el Adviento es un tiempo de nuevos comienzos. Así, es un buen tiempo para que nosotros hagamos este acto de restauración aquí en el Monasterio, y oportunamente durante el retiro anual de las hermanas. Esto puede significar para algunas de vosotras, un poco de reajuste, pero creo que encontrarán un gran beneficio espiritual en un tiempo razonablemente corto.
Tal vez no se hayan dado cuenta, pero todas las religiones han usado la geografía como un punto de referencia teológico. Saben, estoy seguro, que los musulmanes giran hacia la Mecca, sin importar donde se encuentren. Cuando rezan, miran hacia la Mecca. Los judíos ortodoxos, hasta el día de hoy, se dan vuelta mirando hacia Jerusalén. Cada día en la celebración de las Laudes (u oración de la mañana), la Iglesia reza el Benedictus, el Cántico que Zacarías recitó como reacción por la noticia del nacimiento de su hijo, Juan el Bautista. En ese cántico, Zacarías profetiza, bajo la inspiración del Espíritu Santo, que el Sol de lo alto nos visitaría. Sabemos que el sol sale por el Este, que el Alba, que ese Sol Naciente se hará presente en unos pocos minutos sobre este Altar. Entonces, todos juntos, vosotras y yo, sacerdote y pueblo, miremos hacia el Este, preparados para encontrarnos con Aquel que viene al mundo como Luz del mundo.
 ***
 Como vemos, esta clara explicación sobre los motivos y los beneficios de la celebración Ad Orientem hace entender a la feligresía sobre la importancia de tener la atención puesta en la Santa Misa, y en el Misterio que esta ocurriendo en el Altar.
Ahora, ¿Como hacemos entender esto a nuestros sacerdotes?
Hoy, más que nunca, la alternativa es el diálogo fraterno con nuestros sacerdotes, explicando los beneficios de esta forma de celebrar la Eucaristía en beneficio espiritual de la comunidad congregada y del mismo sacerdote.
Hagamos el Intento, y pidamos la Gracia de Dios para que abra la mente de los sacerdotes a la Sabiduría Divina.

In Christo +
MARCVM

2 acotaciones de los Estimados lectores:

Daniel dijo...

Hace falta mas pruebas que el novus ordo es de cuño protestante? "Versus populum" es una obvia manotada de los protestantes para hacer de nuestra misa un "culto" mas.
"Ad orientem" es tradicionalmente la manera que ha sido por siglos y siglos, no solo en occidente, sino en oriente.
Coram populo es la falsificacion de una "celebracion" que deliberadamente desacraliza y trivializa la liturgia Catolica. 40 años corroboran este desastre.

Epaminondas dijo...

El Novua Ordo es una imitación de la misa luterana.