lunes, 23 de febrero de 2009

El Concilio Vaticano II y la Liturgia.

"Quasi modo geniti infantes"
En los últimos años hemos venido experimentando un grave proceso de secularización de la Iglesia. Y la Liturgia no está exenta de este problema. 
Denis Crouan, Presidente de la Asociación Internacional Pro Liturgia, escribe en su página un interesante artículo sobre el Vaticano II y la liturgia, haciendo un breve análisis sobre la aplicación del mismo Concilio en la Liturgia. Y es que el tema de la Verdadera y Correcta Hermenéutica del Concilio es un tema que no acabará, debido a las diversas y erróneas interpretaciones por parte del Clero y de los fieles. A continuación, la Traducción de este interesante artículo, cortesía del blog Hoc Signo (que usted puede visitar aquí):

“A nosotros, simples “fieles de base” que formamos parte del pequeño número de personas que frecuentan todavía (mientras la edad lo permita) las Misas dominicales, ya nos empacha el discurso hipócrita de nuestros obispos, de nuestros vicarios episcopales, o de nuestros sacerdotes que siempre tienen en la boca al Vaticano II –sobre todo tras el levantamiento de las excomuniones- pero que nos prohíben a nosotros, los fieles, recibir y aplicar el Concilio.
Estamos hartos de enterarnos que sacerdotes, directores de coro, organistas… son destituidos de un día para otro por el único motivo de servir a la liturgia de la Iglesia –que no es la de la pastoral local- y de respetar el misal romano. Misal que dice textualmente que nadie puede modificar la liturgia, que dice que el canto gregoriano debe (y no “puede”) ocupar el primer puesto, que dice que hay que (y no que “se puede”) estar atento a las normas de la Presentación General y a la práctica debida del rito romano, más que a los gustos personales o al propio criterio. Sí, sí: todo esto está escrito.
Estamos cansados de tener que soportar equipos interparroquiales de laicos cuya pretensión, inversamente proporcional a su competencia, es imponernos sus tonterías en el transcurso de sus misas-karaoke, supuestamente para favorecer la participación. ¿La participación en qué?, ¿en la necedad general?.
Estamos cansados de tener que soportar celebraciones cara al pueblo que nos obligan a ver ante nosotros a celebrantes descuidados en sus vestiduras y en su comportamiento.
Todo lo que vemos, lo que cantamos, lo que nos hacen hacer, lo que estamos obligados a soportar de domingo en domingo para cumplir el precepto dominical… está muy alejado de la liturgia querida por el Concilio, que tanto reclaman nuestros clérigos.
Y es que no hay diez obispos en Francia, -¡sí no hay diez!-que respeten la liturgia y que quieran –o que puedan- hacerla respetar en las iglesias de sus diócesis respectivas.
Se puede decir que en tal sitio la liturgia es adecuada. ¿Pero qué es una liturgia “adecuada” o “correcta” en el estado actual de cosas?. ¿Se trata simplemente de que una Misa es, ocasionalmente, menos mala o más aceptable que otras?. Sí tal es el caso estamos equivocados, porque la cuestión no es conocer o encontrar una Misa mejor celebrada que otras, la cuestión es tener en todas partes, a todas las horas, y en todas las iglesias, una liturgia celebrada con estricto respeto al misal romano. Es decir una liturgia en la que, como mínimo el Ordinario, es en gregoriano, el servicio de altar está al menos asegurado por dos acólitos, el presbiterio está desprovisto de todo lo que no sea estrictamente necesario para la celebración (sillas, banderas, papelitos, micros, cubre altares, animadores o animadoras, ministros “sistemáticamente extraordinarios” de la comunión, lectores en vaqueros y zapatillas de deporte…etc), con un celebrante que sepa cantar y hablar sin tonos melindrosos, que sepa ser digno (¡mantener las manos juntas!), que se prohíba modificar cualquier cosa de las que están dispuestas por el misal.
Esto es lo mínimo para empezar a tener la liturgia querida por el Concilio.
Concluimos pues que estamos muy lejos en el 95 % de las parroquias.  Y seguirá siendo así mientras la liturgia no sea correctamente enseñada en los seminarios y en las casas religiosas, y mientras los obispos guarden silencio ante lo inadmisible; como es desgraciadamente el caso.
Sí: nosotros, simples fieles, estamos hartos de ser los rehenes de un clero que siempre tiene el “Vaticano II” en la boca, y sin embargo ha sido incapaz de estudiar y de aplicar el Concilio como debe ser aplicado”. 
Lo más curioso de este brillante artículo, es que está relacionado con la realidad de Francia, país de donde proviene el autor. Si analizamos con detenimiento, veremos que esto sucede en todas partes. En nuestros entornos estamos rodeados de este fenómeno global, donde se ha perdido el respeto a Dios.
Si nuestros Obispos y Sacerdotes leyeran este artículo ¿Serían capaces de vislumbrar que esta es la realidad que impera hoy en la Santa Iglesia de Dios?. Al parecer, no serían capaces. El mismisimo Papa, S.S. Benedicto XVI, ha tratado de explicar de diversas maneras estos problemas que van en detrimento, no solo de la Liturgia, sino que de la Vida misma, pero son los mismos clérigos, en unión con los enemigos de la Iglesia, que lo critican y lo califican de "anticuado" o de "pre-conciliar", siendo que verdaderamente el Papa está liderando los intentos por hacer una verdadera Hermenéutica del Concilio a la Luz de la Tradición de la Santa Iglesia...

Kyrie Eleison
Christe Eleison
Kyrie Eleison.

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