martes, 17 de febrero de 2009

La Iglesia en Austria.

 
En vista de los acontecimientos ocurridos con el nombramiento de Mons. Wagner como Obispo auxiliar de Linz, y de como, por presiones de la Conferencia Episcopal de Austria, el elegido obispo ha debido renunciar a este nombramiento pontificio, se hace necesario hacer un pequeño análisis de lo sucedido.
I.- Nombramiento Episcopal y primeras reacciones.
Con fecha 31 de Enero del Año 2009, la Santa Sede hace público el nombramiento, por parte del Santo Padre Benedicto XVI, del Padre Gerhard Maria Wagner, como Obispo Auxiliar de Linz, en Austria.
Según informó La Buhardilla de Jerónimo, Poco después de conocido su nombramiento, se siguió un escándalo mediático debido a algunas declaraciones previas del P. Wagner (considerando la homosexualidad como una enfermedad; aludiendo a la secuencia de literatura "Harry Potter" como "satánica"; y refiriéndose al huracán Katrina que azotó la ciudad de New Orleáns en el 2005 como un “castigo divino”, debido a la destrucción de numerosas clínicas de aborto).
La oposición de la Iglesia en Austria fue muy fuerte. La gran mayoría de los decanatos mostró su desacuerdo. Algunos fieles “abandonaron” la Iglesia. Los obispos diocesanos convocaron a una reunión de emergencia ante la “crisis”. Algunos decanos de la diocesis de Linz habían decidido hacer público su descontento en la ceremonia de la consagración episcopal, planeada para el 22 de marzo. Más aún, manifestarían su descontento llenando la ceremonia de monaguillas, algo que el P. Wagner no permite en su parroquia.
Un tal Peter Hurka de “Somos Iglesia” sostiene que la renuncia de Wagner “es tan solo la mitad de la batalla, dado que Wagner no es un caso accidental en la Iglesia sino que ésta tiene una falla sistemática”; a la vez que sugiere que sean las parroquias las que trabajen en la confección de la lista de los candidatos al nombramiento. El anterior antecedente constituye uno de los indicios de la reaparición del famoso Galicanismo, condenado expresamente por el Concilio Vaticano I, a través de la publicación del Dogma de la Infalibilidad Papal, durante el reinado del Papa S.S. Pio IX, de feliz memoria. De este tema hablaremos más adelante.
II.- Reacciones del Electo Obispo Wagner.
Después de todo lo acontecido, y según lo publicado el Lunes 16 de Febrero de 2009 por la Buhardilla, se tienen antecedentes de que el Padre Wagner ha pedido al obispo de Linz Ludwig Schwarz que hiciera pública una declaración: “Debido a la crítica feroz, me he puesto en oración, y después de consultar con el obispo diocesano, llegué a la conclusión de pedirle al Santo Padre en Roma que retire mi nombramiento como obispo de Linz”.
Compartiendo la opinión de la Buhardilla de Jerónimo, es  del todo comprensible la decisión del Padre Wagner, y sin duda la ha tomado buscando el bien de la diócesis y de la Iglesia en Austria. También es comprensible que el Santo Padre acepte su renuncia, ya que es el mismo Wagner quien la ha pedido. Pero sin duda, de todo esto queda un sabor muy amargo.
Junto con este hecho, también se ha aprovechado esta nueva oportunidad para criticar y humillar al Papa, y no solo por parte de fieles e infieles, sino que por parte de la mismísima jerarquía católica en Austria. Y eso, PRECISAMENTE ESO, es lo que huele a Galicanismo.
Pero lo peor está aún por venir...

III.- "Carta Pastoral" del Episcopado Austríaco.
... y de manos de la mismísima Conferencia Episcopal de Austria, de la cual es miembro el Cardenal Christoph Schönborn, quien hace poco desató una gran polémica al presidir una "Misa de Jóvenes", pasando a llevar una serie de normas litúrgicas, algunas consideradas como graves por la Instrucción "Redemptoris Sacramentum" de S.S. Juan Pablo II.
Para poder analizar tal carta, que en nuestra opinión es una declaración totalmente inadecuada, iremos haciendo comentarios. La traducción de esta carta es de parte de La Buhardilla de Jerónimo:
 ***
Queridos católicos, queridas hermanas y hermanos en la fe, queridos ciudadanos de nuestro país. Los obispos diocesanos de Austria se reunieron el lunes para buscar, en la oración común, discutir los eventos de los últimos días que han causado preocupación y enojo dentro y fuera de la Iglesia. Le debemos a nuestra gente una clarificación, pero también queremos expresar nuestra esperanza de que, como en toda crisis, también existen oportunidades. Esto puede solamente significar, para nosotros como Iglesia, que nos centremos en Cristo y seamos abiertos. Nuestro discurso sobre Dios siempre debe ser también un discurso acerca de las personas. Para la interacción en la Iglesia, esto significa escucharnos mejor unos a otros, ser capaces de ver juntos “los signos de los tiempos” con los ojos de la fe. De esta forma, la Iglesia puede servir a todas las personas.
De esta forma de iniciar la llamada "Carta Pastoral", se desprenden muchas cosas: En primer lugar, los Obispos quieren dar a conocer, de una manera sutil pero no menos poderosa, la versión oficial de los acontecimientos en torno al tema del Obispo electo. Junto con ello, hacen una serie de alusiones a "Centrarse en Cristo", pero a su vez siendo abiertos. La pregunta del millón de dólares (o, para que entremos en contexto, de Euros), es: ¿Qué se entiende por abierto?. En lo sucesivo veremos la respuesta a esta pregunta. Otra cosa que destaca es la aparición de la mítica frase de "Los Signos de los Tiempos". En mi opinión personal, muchos Clérigos han entendido de manera errada el concepto entregado por el Concilio Vaticano II, haciendo que la Iglesia se acomode a los signos de los tiempos, y con ello, entregándola al Secularismo imperante, en contra del lo que indica el concilio, en la línea de Interpretar los signos de los tiempos para buscar la forma de evangelizar. Es clara la diferencia: La errada interpretación implica la adaptación de la forma y del fondo, mientras que el Concilio invita a adaptar solo la forma, manteniendo el fondo, que es lo esencial de la Fe.
1. La primer palabra está dirigida a los fieles, que comparten con los obispos la aflicción de una crisis, y que no obstante han mostrado su completa confianza. Los fieles han tenido que experimentar algunas críticas, incluso el ridículo y el rechazo, causados en parte por errores en la Iglesia. Mucha gente en esta situación probó su lealtad y su amor por la Iglesia. Agradecemos a las muchas personas que han rezado para que la Iglesia resista y ofrezca a la gente las bendiciones de Dios. Agradecemos a los obispos, sacerdotes y diáconos por su apoyo al episcopado, para que éste sea servidor de la unidad. Agradecemos a las muchas personas que tienen algún oficio importante; a los voluntarios que trabajan generosamente para las parroquias, en favor de los jóvenes, de los que sufren, de los enfermos, de los que están en alguna emergencia; y a aquellos que fortalecen una sociedad solidaria. El agradecimiento también se aplica a las muchas personas que en Austria, en distinta proximidad o distancia, confían que la Iglesia ha lidiado con esta difícil situación.
Curiosamente, los Obispos de Austria consideran las últimas decisiones del Santo Padre (Específicamente el Levantamiento de las Excomuniones a los obispos de la FSSPX (y en especial, lo relacionado al llamado Williamsongate), y el ya documentado nombramiento del P. Wagner como Obispo de Linz) como un error de la Iglesia. Es claro, en este caso, que estos obispos no tienen la sencibilidad pastoral del Santo Padre, que busca la Unidad de la Iglesia y la sanación de las múltiples fracturas, producto de la errada interpretación del Concilio Vaticano II.
2. La Iglesia Católica en Austria es la comunidad más grande de nuestro país, y es parte de la comunidad mundial de la Iglesia Católica. Esto involucra la comunión real con el Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro. Así como nosotros los obispos conocemos la lealtad de los fieles, queremos mostrar nuestra adhesión al Papa en estas serias y estresantes situaciones - esto es una expresión de lealtad, que ha de ser mantenida precisamente en los tiempos difíciles. Esta adhesión es también un elemento inseparable de la identidad católica.
Ahora bien, como dice este punto, ¿Es la oposición a las decisiones del Papa y la manifestación de este descontento la forma de Fidelidad de la Iglesia de Austria ante el Sumo Pontífice, Sucesor del Apóstol Pedro? Al Parecer, la respuesta es Si. Sin embargo, ellos olvidan algo importante. No solo se busca la Adhesión al Santo Padre, sino que también los Obispos deben ser Obedientes a las decisiones tomadas por el Pontífice, las cuales ha estudiado y rezado intensamente.
3. En este contexto, queremos hacer una declaración acerca de la “revocación de la excomunión” a los cuatro obispos consagrados ilícitamente en 1988. El Papa Benedicto XVI ha declarado inequívocamente que el obispo lefebvrista Richard Williamson se ha descalificado a sí mismo al denegar la Shoah, y que debe retirar públicamente su insostenible negación del asesinato masivo del pueblo judío. La medida del “levantamiento de la excomunión” de parte del Papa es una mano extendida a aquellos que están separados de la Iglesia. No se sigue que en caso alguno puedan estos cuatro obispos tener automáticamente un oficio en la Iglesia Católica. En lugar de esto, la comunidad lefebrista debe dar una clara señal, por su parte, de que toma esta mano extendida, y busca realmente la reconciliación. El pre-requisito es, por supuesto, la aceptación incondicional del Concilio Vaticano II. Esperamos que los procesos inadecuados de comunicación en el Vaticano serán exitosamente mejorados, de forma que el servicio universal del Papa no sufra daño.
Dos cosas se desprenden de este punto:
1.- La Aceptación INCONDICIONAL del Concilio Vaticano II implica necesariamente su interpretación a la luz de la bimilenaria Tradición de la Iglesia, en CONTINUIDAD. Al Parecer, Muchos obispos y clérigos de nuestra Iglesia, que se consideran férreos defensores del Concilio, en realidad, están solo rescatando una parte de esta verdad, sesgándo estas enseñanzas y quedándose con lo que más le conviene a cada uno. He ahí uno de los graves problemas que enfrenta la Iglesia, en relación al Clero. Y esto, claramente, repercute en la Feligresía.
2.- Por otro lado, los Obispos de Austria califican de Inadecuados a los procesos de comunicación al interior del Vaticano. Con ello, hacen clara alusión a lo sucedido con el Obispo Williamson, donde muchos responsabilizan al Cardenal Castrillón, Presidente de Ecclesia Dei. Esta Crítica es también la manera de que los Obispos de Austria apoyan al Santo Padre. Francamente deplorable. El hecho de que los medios de comunicación en conjunto a los enemigos de la Iglesia utilice las desafortunadas y para nada aceptables declaraciones de Mons. Williamson, para provocar daño a la Iglesia y humillar al Santo Padre Benedicto, no es garantía de que necesariamente el Santo Padre, la Iglesia, o los Medios de Información Vaticanos sean inadecuados, ni tampoco, de que las declaraciones, que por cierto son bastante erradas y no aceptables (y por tanto constituyen una falta), constituyan un agravante que signifique la imposición de una nueva excomunión a Mons. Williamson (o bien, la restitución de la anteriormente impuesta, por un motivo TOTALMENTE DIFERENTE).
4. Hubo también cuestiones de comunicación en un nombramiento reciente de un obispo sufragáneo para la diócesis de Linz. Los obispos están al tanto de que el P. Wagner pidió al Papa retirar el nombramiento. El tema de los nombramientos episcopales es importante, porque desde mediados de los ’80 en Austria, ha sido asociado con un número de problemas. Para muchos, las controversia sobre los nombramientos episcopales llevó a dolorosos conflictos, y ha provocado rupturas en la Iglesia. Es precisamente en éste área que es muy apropiada la delicadeza. No se discute que el Papa es libre para nombrar obispos. Los obispos no quieren regresar a un tiempo – como en 1918 – cuando era el Emperador solo quien elegía los obispos. Incluso una “elección popular” de los obispos dividiría la Iglesia en partidos, y los conflictos serían inevitables. Nosotros, los obispos, estamos convencidos de que el procedimiento previsto en el derecho canónico para la selección y examen de los candidatos se ha mostrado valioso, si el procedimiento se sigue realmente. Entonces, antes de que el Santo Padre tome la decisión final, debe proveérsele con la información básica, confiable y completamente revisada en la que él pueda confiar. En Austria, en los próximos años, serán nombrados un número de obispos. Los fieles están legítimamente preocupados de que el proceso de búsqueda de los candidatos, el examen de las propuestas y las decisiones finales sean llevadas a cabo cuidadosamente y con toda la delicadeza pastoral que sea posible. Esto puede asegurar que los obispos sean nombrados no “contra” sino “para” una iglesia local. Nosotros, los obispos, haremos todo esfuerzo posible para apoyar los próximos nombramientos episcopales, en el sentido de monitorear los procedimientos en cercana cooperación con los departamentos vaticanos.
Este párrafo es claramente el más polémico, porque dispara hacia diversas situaciones acontecidas en torno al tema:
Primero, indica que no se discute la autoridad del Papa para el nombramiento de Obispos. Sin embargo, posteriormente, señala que los Obispos de Austria no quieren volver al tiempo en que el Emperador de Austria nombraba los Obispos. Sin duda, es una manera un poco más delicada de comparar al Papa con el Emperador Austríaco, en el hecho de nombrar Obispos sin mayores injerencias de la Curia Reinante.
En Segundo lugar, hacen alusión al Código de Derecho Canónico, que establece la forma de proponer obispos por parte de la Conferencia Episcopal, mediante la nunciatura correspondiente. Ésto, en clara contraposición a la decisión tomada por Benedicto XVI, de forma de "indicar" que el Papa no ha tomado en cuenta esa Norma del CIC. Es, por tanto, una especie de "Tirón de Orejas".
En tercer y último lugar, los obispos hacen patente una inquietud: "Esto puede asegurar que los obispos sean nombrados no “contra” sino “para” una iglesia local". Claramente esto es una muestra del Temor que se produce en el Episcopado Austríaco con el nombramiento Episcopal de una figura que se opone manifiestamente al camino que ellos han trazado para la Iglesia Local. Y esto es, efectivamente, una forma de evitar que nuevos puntos de vista entren al episcopado local, a fin de reformar lo malo. Más aún, indican que velarán para que todo se haga en conformidad a lo que sugiere el Derecho Canónico. Por esto, se entiende de que tienen miedo de que pudiese pasar tal situación en que se encuentren con un nuevo miembro del Episcopado que desautorice todas las burdas interpretaciones al Concilio, e intente cambiar ello por una correcta interpretación, a la luz de la "Hermenéutica de la Continuidad", de la cual nuestro Santo Padre Benedicto XVI es un ejemplo.
5. Es un signo altamente deseable de unidad en la Iglesia que el nombramiento de un obispo signifique para los fieles un gozo y un estímulo. A pesar de las reservas, es posible en un buen clima humano y cristiano, el dar la bienvenida a un obispo nombrado con buena voluntad.
A Manera de suavizar lo anterior, se expresa la necesidad de un Obispo que no sea Signo de Contradicción para lo ya hecho. Y es claro que hay un error, ya que el mismo Cristo fue un signo de contradicción en sus tiempos. La mano del demonio comienza a notarse en medio de tanto error, en los mismisimos Obispos de Austria. De la misma manera, con el colofón final, se muestra que el Nombramiento del P. Wagner fue considerado como de Mala Voluntad por parte de los Obispos.
6. La situación en la amplia diócesis de Linz causa preocupación a los obispos – esto, incluso después de la renuncia del Padre Gerhard Wagner. Existen muchas buenas noticias de esta diócesis, que ha menudo son poco vistas, incluso si deben mencionarse algunos problemas. La Alta Austria tiene una Iglesia muy vibrante que, con un amplio canal de parroquas activas y centros pastorales y un agudo sentido de la dimensión social de la fe cristiana, provee una gran ayuda solidaria en la Iglesia de todo el mundo, con los pobres y los marginados. Existen en el país grandes monasterios y comunidades religiosas. Las organizaciones laicales son especialmente activas. Como obispos, nos mueve que en la diócesis de Linz y con el reciente nombramiento haya habido significativa tensión. No se trata solamente de diferencias de opinión en términos de estructuras y métodos, sino últimamente de la cuestión de la identidad sacramental de la Iglesia Católica. Esto tiene que ver especialmente con la ordenación de sacerdotes y laicos en relación con el sacerdocio general de todos los bautizados. Sólo puede seguirse el camino pastoral que esté de acuerdo con la Iglesia en todo el mundo. En medio de todas las diferencias, este camino de la Iglesia, perseverante en la oración y en la conversación con la Iglesia universal, debe realizarse sobre la base del Concilio Vaticano II.
Y como era de esperarse, nuevamente se acude a la Figura del Concilio Vaticano II para justificar errores litúrgicos y métodos utilizados, y que son fruto de una incorrecta hermenéutica del Concilio a la luz de la Tradición de la Iglesia. Todo ello se refiere a el uso de mujeres Monaguillos, de Ministros Extraordinarios de la Comunión, entre otras cosas, que han pasado a ser una especie de "Norma", mientras que a nivel universal son consideradas como "indultos" a la norma universal establecida. Es más, se dice "Sólo puede seguirse el camino pastoral que esté de acuerdo con la Iglesia en todo el mundo". Y Claramente, el camino pastoral al que se alude está constituído por la errónea concepción del Concilio y de su tan bullado "espíritu", muy diferente al Espiritu de Dios.
Por otro lado, da a entender que el P. Wagner plantea una especie de Cisma Doctrinal en relación a sus pares. Es deplorable que estos Obispos no sepan respetar la decisión del Sumo Pontífice.

7. Confiando en la ayuda de Dios, superaremos la crisis de las últimas semanas. Pero debemos aprender de los eventos y de los errores para sacar conclusiones para el futuro. Sin ignorar otros asuntos pendientes, nos dirigiremos de nuevo, principalmente, al centro de la fe. Eso significa contemplar a Cristo, que no abandona a Su Iglesia, y cuyas palabras y obras debe ser una medida de nuestras palabras y obras. Durante este tiempo, persisten los grandes problemas económicos y los problemas de la existencia cotidiana, por lo que los cristianos deben tener las manos, el corazón y la mente libres para la tarea de vivir el Evangelio y de llevar la Buena Noticia a todos los hombres. Para este fin, pedimos la intercesión de María, la Magna Mater Austriae; la Bendición de Dios Padre, el Poder de Jesucristo; y la Luz del Espíritu Santo.
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Arzobispo Christoph Cardinal SCHÖNBORN
Arzobispo Alois KOTHGASSER 
Obispo diocesano Egon KAPELLARI 
Obispo diocesano Klaus KÜNG 
Obispo castrense Christian WERNER 
Obispo diocesano Paul IBY 
Obispo diocesano Alois SCHWARZ 
Obispo diocesano Ludwig SCHWARZ 
Obispo diocesano Manfred SCHEUER 
Obispo diocesano Elmar FISCHER
El colofón final, es una manera sutil de dar término a esta supuesta Carta Pastoral. No resiste mayores comentarios.
***
Como podemos observar, la declaración es bastante imprecisa y poco consecuente con el verdadero catolicismo. La figura del Santo Padre se ve relegada a la imagen de un "loco, inconsecuente con el concilio, que hace lo que se le da la gana y está mal Informado". Y, claramente, el Apoyo de los Obispos de Austria al Santo Padre es esta ácida, destructiva y poco católica Crítica, que es también totalmente discordante con lo que ha repetido hasta el Cansancio el Santo Padre Benedicto XVI. ¡Qué ganas que estos obispos fueran tan fieles como los de Polonia!.

IV.- Trazas de Galicanismo.
 Estas actitudes del Episcopado Austríaco traen a la memoria lo que aconteció en las primeras décadas del siglo XVIII hasta principios del Siglo XX, en lo que se denominó el Galicanismo.
Con el concepto de galicanismo se conoce a la tendencia separatista de la Iglesia de Francia con respecto a la jurisdicción de Roma y el Papa. El nombre proviene de Galia como se le conocía antiguamente a Francia. Claramente, esto ha sucedido de manera similar con otros sectores, como en Inglaterra con el Rey Enrique VIII, y el Cisma que dió origen a los Anglicanos.

Ahora bien, las tesis galicanas pueden ser resumidas en cuatro certeros puntos, a saber:
  1. En las cosas temporales, los reyes son independientes de la Santa Sede.
  2. El Concilio está por encima del Papa. (Entiéndase por concilio, ya sea los Concilios Ecuménicos convocados por el Papa, o bien, los Concilios regionales y provinciales, que hoy estan conformados por las Conferencias Episcopales de cada País).
  3. El Papa debe respetar las reglas, costumbres y constituciones aceptadas en la Iglesia galicana.
  4. Las definiciones que se refieren a la fe son irreformables, a menos sin el consenso de toda la Iglesia.
Y... Curiosamente, los puntos 2, 3 y 4 son temas que han aparecido en torno a la Polémica surgida en la Iglesia de Austria.
En respuesta al Galicanismo, el Papa S.S. Pio XI, en el Concilio Vaticano I, definió mediante la Constitución Dogmática "Pastor Aeternus" el Dogma de la Infalibilidad Papal, que trata sobre la competencia del Santo Padre en torno a los temas concernientes a la fe y a la Moral. Y De allí se desprende el glorioso canón de este dogma:
Así, pues, si alguno dijere que el Romano Pontífice tiene tan sólo un oficio de supervisión o dirección, y no la plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, y esto no sólo en materia de fe y costumbres, sino también en lo concerniente a la disciplina y gobierno de la Iglesia dispersa por todo el mundo; o que tiene sólo las principales partes, pero no toda la plenitud de esta suprema potestad; o que esta potestad suya no es ordinaria e inmediata tanto sobre todas y cada una de las Iglesias como sobre todos y cada uno de los pastores y fieles: sea anatema.
Y, curiosamente, todo lo dicho por los Obispos Austríacos queda reducido a un monton de argumentos sin mayor valor. Y como en ningún otro documento se ha establecido que este cánon, definido por el Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano I, esté obsoleto o sea inválido, simplemente queda recomendar a los Obispos Austríacos una correcta Hermenéutica del Concilio Vaticano II, quedándose con la verdad, a la luz de la tradición, y no con una verdad sesgada y a conveniencia.
***
Para finalizar este artículo, invito a los lectores a que oremos con mucha fuerza a Dios Omnipotente y Sempiterno, por el Santo Padre Benedicto XVI, para que lo conserve siempre en su lucha contra el Demonio, y pueda ejercer de manera sabia el gobierno de la Santa Iglesia, como sucesor de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles. 
De la misma forma, oremos por el clero de la Santa Iglesia, para que pueda volver su corazón hacia Cristo, en comunión con la Iglesia, de manera de extender el Reino de Dios.
TU ES PETRUS ET SUPER HANC PETRAM ÆDIFICABO ECCLESIAM MEAM 
ET PORTÆ INFERI NON PRÆVALEBUNT ADVERSUS EAM.
In Christo +
MARCVM

1 acotaciones de los Estimados lectores:

Terzio dijo...

Neo-galicanismo, neo-febronianisno, neo-josefinismo...??? Remotamente, porque lo más inmediato es la mala recepción del Vaticano II y el neo-modernismo infectante, tan penetrante, tan afectante.

Personalmente, estoy que rabio cuando recuerdo que presentaban a Schobörn como "de confianza" y uno de los "papables" más fiables. ¡Bendito Dios!

Hasta ahora, la quintacolumna de los "somosiglesia" se ha mantenido en esas fronteras de Alemania-Austria, pero por toda Europa salen grupos, "comunidades" des-catolizadas, muy agresivas y reivindicativas.

Es un hecho que Juan Pablo II no pudo (no supo?) renovar toda la Jerarquía europea (por falta de personas? de medios? de colaboradores?). Y Benedicto XVI está muy sólo, como se evidencia cada día más.

Y yo tiemblo - sobre todo - cuando repaso el Colegio Cardenalicio: Tre-men-do.

Oremus!

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