domingo, 31 de mayo de 2009

[Consilium Litúrgicum] - Las Concelebraciones.

Al menos alguna vez hemos sido partícipes de la Santa Misa, en la cual se haya celebrado por múltiples sacerdotes, por lo general, junto a uno o varios Obispos, entre los cuales leen parte de la Plegaria eucarística, y participan formando un "colegio presbiteral" alrededor del Obispo del lugar.
A tal modo se le denomina Concelebración.

Pues, si bien, el Concilio "adoptó" esta forma de celebración por parte del clero, para algunas situaciones especiales, podemos decir que hoy ha tomado una forma que no sería querida por ningún padre conciliar. Han surgido muchos abusos en torno a esto como, por ejemplo, la concelebración por parte de más de 10 sacerdotes (podemos encontrar casos de 30, 50, 80, 100, y más sacerdotes en torno al altar), o bien, una participación del pueblo fiel en las palabras reservadas para quien preside (específicamente, en la Plegaria Eucarística y en los Ritos preparativos para la Sagrada Comunión).
Según el Ritual Tridentino, hoy llamado Rito Romano en su forma Extraordinaria, o también, "Usus Antiquior", la concelebración está reservada para dos momentos importantes, dentro de la vida eclesial, y más centralmente, en la vida sacerdotal: En la ordenación de un nuevo presbítero, y en la ordenación episcopal, en la cual el "Ordenado" concelebra la Santa Misa con el Obispo Consagrante, manifestando un momento único de la unidad eclesial, así como la unidad que debe existir entre los nuevos presbíteros y el Obispo, en el caso de una ordenación sacerdotal, hecho que se manifiesta en la Santa Misa, donde el la concelebración forman un único ministro, que "In Persona Christi", hace posible la Presencia Real de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Sin duda, esta manera es adecuada para el momento, además que conserva el correcto orden de la Santa Misa, así como la reverencia que es debida.

Durante y despúes del Concilio Vaticano II, se estudió la posibilidad de ampliar a otros momentos la concelebración eucarística, lo cual se fraguó definitivamente en la reforma litúrgica, para algunos momentos especificos, que son:
"a) Para la Misa vespertina en la Cena del Señor.
b) Para la Misa que se celebra en los Concilios, en las Reuniones de Obispos y en los Sínodos.
c) Para la Misa conventual y para la Misa principal que se celebra en las iglesias y en los oratorios.
d) Para las Misas que se celebran en cualquier tipo de reuniones de sacerdotes, tanto seculares como religiosos."
Sin duda, parece no haber mayores dificultades. Sin embargo, los problemas aparecen cuando existen un exceso de sacerdotes para concelebrar, repletando el presbiterio y sus alrededores, que hacen díficil un desarrollo piadoso y conforme a la rúbrica litúrgica de la Iglesia, prevista para la Santa Misa.  De la misma manera, se genera incluso conversaciones entre el mismo clero presente, así como también abusos en torno a la forma de asistencia, utilizando frecuentemente "albas casullas" (Un invento no reconocido en el Misal), así como también de estolas de colores diferentes al color litúrgico (como por ejemplo, estolas de múltiples colores), lo que resta solemnidad y dignidad en la Celebración de los Santos Misterios de Cristo en el Santo Sacrificio de la Misa.
A mi juicio, las siguientes recomendaciones ayudarían a evitar estos problemas:
1.- No permitir más de 10 concelebrantes "principales", quedando los demás fuera del presbiterio. 
2.- Introducir una sana piedad litúrgica en el mismo clero, para participar con devoción en la Santa Misa, evitando distracciones.
3.- Introducir en el clero la mentalidad de una participación activa y digna dentro de la Santa Misa, vistiendo los atuendos litúrgicos correspondientes a la normativa del Misal, sin excluir la forma de asistencia "en el Coro", es decir, de Sotana , Roquete y estola.
4.- Evitar en las Misas concelebradas, el uso de ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, ya que no existe ninguna necesidad.
5.- Que todo el rito litúrgico para la situación prevista, sea organizada de manera eficiente por un Maestro de Ceremonias Litúrgicas, idealmente un Sacerdote, o bien, un Seminarista inclusive, de manera que toda acción litúrgica quede bien prevista, y se lleve a cabo según las prescripciones litúrgicas.
6.- Fomentar la participación de los Concelebrantes principales vistiendo correspondientemente sus atuendos litúrgicos, que en general corresponde a alba, estola y Casulla o Planeta, y que exista una clara diferencia entre quien Preside la Santa Misa, y sus concelebrantes principales, para no inducir a confusiones por parte del pueblo Fiel.
7.- Prohibir Tajantemente, como lo dice la IGMR y la Instrucción Redemptionis Sacramentum, la Concelebración con miembros de otras sectas, ya sean protestantes, o no cristianas. Cualquier participación de un ministro de otra "iglesia" en la Santa Misa constituye un Graviora Delicta, penado por la ley canónica.
Espero vuestros comentarios en torno al tema.
In Christo +
MARCVM

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