martes, 22 de septiembre de 2009

La Arquitectura Sacra en la Liturgia [I]



La Liturgia, hablando en general, abarca diversas disciplinas, que contribuyen al enriquecimiento de las acciones sagradas, como por ejemplo, la Música Sacra, el Arte Sacro, la Arquitectura y el Diseño de los lugares Sacros, etc.

En particular, el tema de la Arquitectura Sagrada es muy importante en la Liturgia, en cuanto a que una buena disposición del Lugar Sagrado, y una auténtica consagración y ocupación de éste para acciones litúrgicas, constituyen un "plus" importantísimo para la oración, la meditación, la adoración, y por sobre todo, para la contemplación y perfeccionamiento de la espiritualidad litúrgica de los fieles.
Y nada nos explica mejor cuál es el sentido más profundo del templo, que la mismísima Liturgia de la consagración de las iglesias y del aniversario de su dedicación.
La Iglesia es para la comunidad cristiana la verdadera casa de oración y el lugar del sacrificio, donde Dios uno y trino ha establecido su presencia misericordiosa con mucha más eficacia que en el templo de Salomón, ya que encierra a Cristo realmente presente en la Sagrada Eucaristía.
Es, a su vez, un símbolo del Reino de Dios, de la Jerusalén celeste, su misterio, su sacramento. Por eso, constituye para nosotros la "puerta del cielo", una parte de si mismo, una miniatura en la tierra de nuestra patria celestial. Es también un símbolo del cristiano, como con frecuencia lo afirman los Santos Padres con el fin de hacer comprender la dignidad y la santidad del cuerpo del cristiano, inspirándose en el mismo San Pablo, que decía: "¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros?". Gran semejanza existe entre el rito de la consagración de una iglesia y la consagración del cristiano por el bautismo: exorcismos, lustraciones, vestido bautismal, manteles o sabanillas del altar, epíclesis o invocación del Espíritu Santo...
La Casa de Dios, en sí considerada, es digna de toda veneración, porque Dios ha establecido en ella su morada y la ha escogido como lugar donde distribuir, con su especial presencia, sus gracias; porque es el recinto donde Cristo, Sumo y eterno Sacerdote, ofrece su sacrificio, y es el lugar de la oración. A ella ha descendido la gloriosa Esposa de Cristo, la Iglesia, y en el Santo Sacrificio renueva sin cesar sus bodas con el Cordero Inmaculado.
Todo esto engrandece tanto a este lugar sagrado, que el alma queda ensimismada y anonadada por tal grandeza. ¡Qué glorioso es este lugar! Es un lugar santo, mucho más que el monte Horeb. Es una morada santa, el Tabernáculo de Dios. Las tiendas del César son nada en su comparación.
Adaptación de un fragmento del libro "Curso de Liturgia", de Manuel Garrido Bonaño, O.S.B.

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