jueves, 17 de diciembre de 2009

"Omnium in Mentem"

Publicado por Cæremoniarius @ 19:25:00



Con este título, el Papa nos presenta un nuevo Motu Proprio (Comentario al margen: Nótese que cada vez que se habla de Motu Proprio, a algunos se les revuelve las entrañas, en especial, a los sacerdotes contrarios a la Santa Misa Tridentina).


Este Motu Proprio parece no haber causado mayor polémica, pues su liberación ha estado exenta de las polémicas suscitadas por Summorum Pontificum; Sin embargo, posee información muy valiosa, e incluso, me atrevería a decir que es una aclaración cuya raíz teológica es muy importante (en palabras sencillas, es un detalle no menor que es absolutamente necesario arreglar).


Y, dado que la prensa ha cubierto mayoritariamente el tema del matrimonio, cuyas enmiendas fueron realizadas en torno a quienes han realizado acto formal de apostasía, cubriremos el tema del diaconado, que es sin duda un tema muy importante, eclesiológica y litúrgicamente hablando.


En cuanto a esto, Omnium in Mentem solo hace una modificación, que parece inofensiva, a los cánones 1008 y 1009 del Código de Derecho Canónico (CIC), que está constituído por "normas jurídicas “para ordenar correctamente el ejercicio de las funciones confiadas a ella divinamente, sobre todo de la potestad sagrada y de la administración de los sacramentos” (Omnium in Mentem)". Sin embargo, estos cambios no son menores, en cuanto a lo significativo de los cambios.


Veamos las modificaciones realizadas: en el Código de Derecho Canónico, previo a este Motu Proprio, los cánones 1008 y 1009 corresponde al texto marcado en rojo, mientras que lo nuevo está colocado, en el mismo texto, con color azul. Las palabras eliminadas aparecen tachadas: (lo que no está tachado, seguirá siendo válido):
1008  Mediante el sacramento del orden, por institución divina, algunos de entre los fieles quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y así son consagrados y destinados  a apacentar el pueblo de Dios según el grado de cada uno, desempeñando en la persona de Cristo Cabeza las funciones de enseñar, santificar y regir / a servir, según el grado de cada uno, con nuevo y peculiar título, al pueblo de Dios.
1009 § 1.    Los órdenes son el episcopado, el presbiterado y el diaconado. 
 § 2.    Se confieren por la imposición de las manos y la oración consecratoria que los libros litúrgicos prescriben para cada grado. 
§ 3.   Aquellos que han sido constituidos en el orden del episcopado y del presbiterado reciben la misión y la facultad de actuar en la persona de Cristo Cabeza; los diáconos, en cambio, son habilitados para servir al pueblo de Dios en la diaconía de la liturgia, de la palabra y de la caridad.


Como vemos, son dos cambios en total: Una modificación en el Cánon 1008, referente a lo general del Sacramento del Orden Sagrado, mientras que el otro cambio corresponde a un tercer párrafo agregado al Cánon 1009, donde se hace clara distinción entre los tres ministerios sagrados.



El fin práctico de esta modificación es la de poner en orden jerárquico a los tres ministerios sagrados recibidos por el Sacramento del Orden. Y se debe, más específicamente, a que muchos diáconos, en países como México (donde se registra un número de diáconos permanentes muy por sobre el de sacerdotes, en muchas de las diócesis) y de otros países de Sudamérica, han pasado a tomar atribuiciones que no les corresponden en cuanto a su ministerio, llegando a asumir como una especie de "párrocos", la vida cristiana de muchas parroquias. Así mismo, se busca salvaguardar lo que la Iglesia, según nos muestra la Tradición, ha determinado como la función del diácono, que es, en palabras del Motu Proprio, "servir al pueblo de Dios en la diaconía de la liturgia, de la palabra y de la caridad."
De la misma manera se busca evitar un abuso, ya no litúrgico solamente, sino de transfondo teológico, que es la lectura, por parte de los diáconos, de la Plegaria Eucarística (a veces, de los mismos fieles también), actuando como una especie de concelebrantes, todo esto, debido a que se apropian (en algunos casos), de la facultad de actuar "In persona Christi", lo que claramente está herrado, y el Papa nos lo ha hecho notar.

Ahora bien, haciendo una lectura y ponderando cada palabra de las modificaciones realizadas, podemos ver que existen también intenciones anexas, en torno a esta modificación, una de las cuales es una claro "repudio" a la propuesta de los "Viri Probati", a saber, Varones casados, de fe y costumbres intachables, para ser ordenados como presbíteros (en palabra sencillas, abrir la posibilidad de que existan sacerdotes casados en la Iglesia), lo que va claramente en contra de la tradición eclesiástica, la cual tanto odian los postuladores de esta propuesta. Reafirmar con marcada fuerza las tareas del orden de los diáconos, es también un mensaje claro de que los diáconos deben asociarse a las labores para los cuales fue creado este orden, que son el servicio de los fieles en la Liturgia (en específico, como Ministro extraordinario del bautismo y del matrimonio, y como ministro ordinario de la Sagrada Comunión junto al Presbítero, y en la asistencia a los enfermos, llevando el viático, cuando el sacerdote está impedido de hacerlo por una causa grave), en la Palabra (posibilitando la oración con la Palabra de Dios entre los fieles, y siendo un referente de formación y guía en su correcta lectura, según lo que la Iglesia manda y enseña), y en la caridad (administrando los bienes de la parroquia, y encargándose personalmente de la atención a los más necesitados)

Y esto, no es solo un llamado de atención a los diáconos (en especial, por la situación de los Viri Probati), sino que es también un llamado al Orden Episcopal y al Orden Sacerdotal para que consideren siempre que actúan "In Persona Christi", lo que claramente es una especie de reprimenda para tantos sacerdotes y obispos, que transforman la Santa Misa y los Sacramentos en verdaderos Espectáculos y Shows Religiosos. Así mismo, es un llamado de atención a todos los sacerdotes y obispos que promueven la ordenación de Viri Probati, tal como pasó con el Arzobispo Milingo (quien fue reducido al estado laical hoy mismo), y otros "religiosos" de congregaciones cuya extinción (a falta de vocaciones) está proxima.

Solo queda esperar que las situaciones, a las cuales alude el presente documento pontificio, se regularicen, y se pueda eliminar todo abuso a la norma establecida, de manera de que se ordenen armónicamente todas las funciones que fueron Divinamente mandadas a la Iglesia.

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