miércoles, 16 de diciembre de 2009

Protestantización Litúrgica, Protestantización de la Iglesia. [I]


El artículo que publiqué anteriormente, a saber, sobre el "Protestantismo y la doctrina de la Transubstanciación" corresponde a una especie preámbulo de este artículo, que corresponde a la protestantización de la Liturgia Católica. 


Téngase presente que, cuando se habla de protestantización litúrgica, no me refiero al punto de que la liturgia post-conciliar es protestante. Eso, ha sido cubierto por muchos estudios, entre los cuales está el realizado por la revista SI SI NO NO, de la FSSPX, al cual podemos adscribir o no (En mi caso, solo parcialmente y a un número muy reducido de las afirmaciones).
Cuando hablo, en este caso, de protestantización litúrgica, me refiero de manera explícita a la negación de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, o bien, el rechazo de la presencia sacramental y su reducción a una simple presencia simbólica.


Este punto es FUNDAMENTAL, ya que la pérdida de la fe en la presencia real de Cristo en las sagradas formas, y con ello la clara pérdida de la identidad católica, afecta directamente a toda actividad eclesial, en especial, la Liturgia, y con ella, a todas las demás disciplinas eclesiásticas (nótese que la Liturgia es el centro de la vida eclesial).


Entonces, más que denunciar a la Liturgia post-conciliar como protestante, es mejor analizar en profundidad los daños que causa la protestantización de la teología litúrgica, lo que claramente conlleva una protestantización de la liturgia en si misma.


Podríamos definir una secuencia de problemas que surgen a partir de la pérdida de la fe en la Presencia real y sacramental de Nuestro Señor Jesucristo en la Hostia Consagrada. Primero, como punto de origen, es la pérdida de fe en este "Mysterium Fidei", y se debe ser cauto en encontrar matices en cuanto a la pérdida: Algunas son pérdidas totales, que hacen que la persona se aparte de la Misa, de la Iglesia, y se transforme en un Agnóstico/Ateo; Sin embargo, existen otro tipo de pérdidas, que son parciales, y que quitan vigor a la piedad y al fervor, lo que claramente se transforma en un defecto que va arrastrando a muchas más personas. De la misma forma, debe destacarse el hecho de que este último tipo de pérdidas es muy usual entre fieles e incluso, los mismos Sacerdotes (Claramente, es una herramienta poderosa que el demonio tiene para ir en contra del plan salvífico de Dios).

Podemos considerar, como segundo síntoma o signo de la pérdida de la fe en la Presencia Real, la relativización de todo lo que concierne a la Liturgia. Dado que en la Santa Misa solo se lleva a cabo un recuerdo, una pantomima de algo que ocurrió hace muchos años atrás, no hay necesidad de cumplir las normas. La Misa debe hacerse de cualquier manera, con mayor creatividad, para evitar que la gente se aburra con los mismos textos de siempre. Si en la hostia ya no está presente Cristo, ya no es necesario nada para la Eucaristía más que una mesa ordinaria (que por supuesto no simboliza nada), una botella de vino, un pan (comprado o hecho por una señora "beata"). De libros litúrgicos, nada... Solo una Biblia, ojalá, en un lenguaje bastante popular, para que todos entiendan, en especial, los niños; Del Misal, nada, porque la Misa es sabida de "memoria", de tanto repetirla. El sermón, puede ser cualquier cosa, incluso, un capítulo de un libro de comics, ojalá, representado por los niños, que explique que "debemos lograr la paz en nuestro interior, y derramarla en la tierra" (New Age). 
Tampoco necesitamos templo. Podemos utilizar el templo de discoteca-escenario-sala de usos múltiples, etc. Las imágenes sagradas son demasiado antiguas... hay que reemplazarlas por nuevas imágenes, que sean en lo posible de nuevas técnicas, y que sean lo más surrealistas posibles. Si celebramos la "reunión comunitaria", podemos decorar el templo con decoraciones de dibujos animados más ad hoc... Podemos utilizar títeres que prediquen y den la comunión...


Podríamos nombrar una serie de otros términos, que por salud mental propia y de los estimados lectores, no coloco.


En un tercer punto, está un aspecto que viene por Añadidura: La pérdida de la fe en los distintos aspectos de la vida eclesial. Debido a que la Liturgia es "centro y cúlmen de la vida Cristiana", "hacia donde tiende toda actividad de la Iglesia" (CVII), es claro que una pérdida de la concepción verdaderamente cristiana de la presencia real, o una alteración considerable de ella, causará estragos irreparables en cualquier otra actividad del individuo en la Iglesia.
Las visitas a los enfermos, la catequesis, los sacramentos, la vida cristiana, el matrimonio, la música sagrada, el arte sagrado, la vida humana, los problemas de la sociedad, la caridad: Todo, pasa a ser una mentira, una exageración, un ideal inalcanzable, una exageración de la Iglesia y de quienes, supuestamente, "no han comprendido que la Iglesia debe abrirse al mundo".


La verdadera apertura al mundo de la Iglesia, no es adoptar cosas mundanas para ella, modificándolas e introduciéndolas en su estructura, sino que es interactuar con quienes estamos inmersos en el mundo, en especial, quienes no conocen a Cristo, de manera de convertirlos a la verdadera fe, y ganar nuevos ciudadanos para el Cielo, siguiendo la enseñanza y los mandatos del Señor.


Continuará...



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