domingo, 27 de julio de 2008

Dios es nuestro tesoro.


"O Salutaris hostia
quae caeli pandis ostium
bella premunt hostilia:
da robur, fer auxilium.

Uni trinoque Domino
sit sempiterna gloria
qui vitam sine termino
nobis donet in patria.

Amen."


Es curioso que en un blog referido a la liturgia, como es este caso, exista la publicación de alguna opinión personal, debido a que la Liturgia, por lo general, no se deja llevar por las espectativas personales de cada uno (Lo siento Ultraprogresistas y simpatizantes, pero asi es la Liturgia de la Santa Iglesia).
Pero, en este caso muy puntual, quiero hacer un comentario sobre una situación a la que me vi enfrentado este Domingo 27 de Julio, en la homilía de un sacerdote, como respuesta al evangelio del XVII Domingo del Tiempo Ordinario del Año Litúrgico del Post-Concilio.

Continuación del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, Según San Mateo:
«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.» «También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra. «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. «¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.» Y él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.»

Hasta aquí todo muy bien, dado que es un maravilloso texto del Evangelio, pero se cometió una mutilación, dado que el sacerdote solo leyó las primeras cinco lineas (la forma breve que ofrece el Leccionario). En fin, es casi costumbre leer la forma breve del evangelio, para asi no "aburrir" ni "cansar" a la gente.
Para mi sorpresa, la Homilía fue de menos tiempo del que esperaba, dado que el sacerdote solo empleó en ella unos 20 minutos (dado que usualmente ocupa media hora o más).
Con el correr del tiempo de esta homilía, iba escuchando, casi como un eco, las enseñanzas recogidas, tanto del Evangelio, en torno a valorar al tesoro más grande que es Dios, asi como también del don de la Sabiduría, que el Rey Salomón pide a Dios, y que Dios le concede.

Pero, cuando escuché lo siguiente, quede profundamente Impactado:
"Dios no es complicado, no es algo complejo o no entendible... Dios es sencillo"

Evidentemente, se entiende que Dios se reveló a los hombres sencillos de corazón, que si bien tuvieron riquezas, supieron vivir sin apego a ellas. Pero, lanzarlas sin un fundamento claro es, por lo mínimo, rebajar la Grandeza y Perfección de Dios.
Pero esto claramente no sucedió. Es más, el presbítero agregó:
"...Dios no necesita de tanta parafernalia, como dicen los jóvenes. Dios no es complejo, sino que es sencillo, ya que se reveló a los sencillos... Los católicos somos vistos por fuera como seguidores de leyes y preceptos... Pero no sirven estos preceptos."
Esto, claramente aludiendo a que no es necesario ofrecer a Dios lo mejor posible (siendo el caso de la Solemnidad Eucarística que propone la Liturgia para el Santo Sacrificio, además de las normas que propone la Iglesia para la Liturgia, tanto del rito Extraordinario, como del Ordinario, del Rito Romano), hecho que realmente constituye un error, dado el Salmo y su Antífona:

Antífona: "Yo Amo Señor tus Mandamientos" (!)
Claramente, salí muy descontento de la Santa Misa, por este mismo motivo. No es primera vez que este sacerdote, con el Pretexto de la Sencillez, habla cualquier cosa sobre el culto a Dios y la disciplina de los Sacramentos.
Creo que, si uno Ama de corazón a Dios, hace siempre lo mejor para que el Santo Sacrificio de la Misa, donde Cristo reactualiza el Calvario y la Muerte en Cruz, sea con la Mayor Solemnidad y recogimiento. Y creo que de esa base se ha tomado la Iglesia, tanto desde los primeros tiempos, hasta las nuevas reformas de S.S. Benedicto XVI, evitando todo tipo de cosas que vayan en contra de hacer Lo Mejor Posible para celebrar con Dignidad y Majestad a Cristo en el Acto Sacramental de la Eucaristía.

Estimado Lector: Lo dejo a Su criterio. Si lo desea, puede opinar sobre esto... Simplemente dejar en claro lo siguiente, que es lo que pienso y trato de dar testimonio de ello:

Si uno ama a Dios, con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas es porque DIOS ES NUESTRO TESORO. Por tanto, no suele ir por la vida con sonrisas tontas y "alegrías" vacías, sino que, desde su propia realidad, con gozos y fatigas, desesperanzas, fracasos y triunfos, da testimonio del amor que siente a Dios. Y, porque no, una de las formas de hacerlo, es a través de vivir el Santo Sacrificio de la Misa con toda la Piedad posible, Haciendo de la Santa Misa, el centro de la vida. Con ello, vendemos todo lo que tenemos (y lo que somos), para adquirir este Tesoro...

Esto es lo que pienso realmente, y espero que usted, ilustre lector, este de acuerdo.

Le recuerdo además votar en la encuesta de este mes

In Christo +

MARCVS.
"Instaurare Sacra"