martes, 12 de agosto de 2008

Música Litúrgica [II]

Publicado por Cæremoniarius @ 14:20:00


Tal como he prometido la vez anterior, hablaremos en esta continuación de la Sección de Música Litúrgica, sobre el tema de las traducciones hechas a los libros litúrgicos, obra emprendida desde la celebración del Sacrosanto Concilio Ecuménico Vaticano Segundo (más conocido por sus amantes como "El Concilio").

Y por ello, comenzando desde el principio de la Misa y haciendo una comparación con los textos litúrgicos adecuados, tanto del Misal de S.S. San Pio V, asi como de los del Misal Reformado en el Post-Concilio, al que denominaremos El Novus Ordo Missae o el Misal de S.S. Pablo VI, veremos las diferencias que se han producido por una erronea traducción de los textos, asi como también, de la supresión, ya sea de la cantidad de repeticiones, asi como también, de los mismos cantos en sí (pasando a ser meras oraciones recitadas, sin ni siquiera un carácter especial.

De tal forma, comenzaremos a hacer una "comparativa" entre las traducciones de los cánticos oficiales de la Santa Misa.

1.- Kyrie.
Uno de los primeros invariables de la Santa Misa del rito Romano, en cualquiera de sus formas, corresponde sin dudas al Kyrie. En este cántico solicitamos al Dios Omnipotente el perdón de nuestros pecados, para asi, con dignidad, participar del Santo Sacrificio. En cuanto a este cántico, escrito en Griego, podemos decir que la traducción esta correcta:
Kyrie eleison Señor ten piedad (misericordia) de nosotros
Christe eleison Cristo ten piedad (misericordia) de nosotros
Kyrie eleison Señor ten piedad (misericordia) de nosotros

Pero, existe algo que desconfigura a la propia traducción. En el rito extraordinario de la liturgia, cada verso se repetía tres veces, siendo las primeras tres, para impetración del Perdón por parte de Dios Padre; Las siguientes tres para pedir perdón a Dios Hijo (Christo); y las tres finales para pedir perdón al Santo Espíritu. Por tanto, este canto posee un simbolísmo único de la Trinidad de Dios, pidiendo el perdón a las tres personas de la Santisima Trinidad, por separado, reconociendo para cada una de éstas, la naturaleza divina.
Sin embargo, en el rito ordinario de la liturgia, ha existido una mutilación: Se ha eliminado una repetición de cada una de las estrofas (que en la liturgia tridentina se iban alternando entre el sacerdote presidente y el pueblo), haciendo las veces de "pregunta - respuesta" o bien "repitamos todos". Además, en algunos casos, debido al abuso de la facultad "ad Libitum" de los sacerdotes, se mutila hasta la invocación final (se reza solo los 2 primeros versos), para ahorar tiempo. Como vemos, este es el primer descalabro litúrgico que podemos evidenciar.

2.- Gloria.
Sin duda, el Gloria es una de las oraciones más maravillosas de la liturgia, no solo por su contenido, sino que por su profundidad teológica y su carácter latréutico. Lamentablemente, no logró escaparse al erróneo proceso de traducción de los textos, despues del concilio. Veremos más claramente, la diferencia entre las traducciones actual y correcta.

Como vemos, hay varias diferencias, derivadas de la forma errónea de traducción (asumiendo que la traducción del Misal Nacar-Colunga es la más precisa, lo cual consta para varios liturgistas y lingüistas eclesiásticos). No ahondaremos más sobre cada uno de los errores, dado que son tema de tesis doctoral (por su extensión y profundidad teológica). Posiblemente, más adelante, podamos analizarlo con total extensión y profundidad; Ello, si a los amables lectores les interesa.

Por el momento, llegaremos hasta aquí, dejando para la próxima entrega, a mediados de la semana entrante, algunos otros cantos del Ordinario de la Misa, dignos de analizar.

Estimado Lector: Agradezco su amable visita y lectura, y le invito a participar de la encuesta de la semana, asi como también, en dejar comentarios. Por su colaboración y visita, Muchas Gracias.

In Christo +
MARCVM

lunes, 11 de agosto de 2008

Música Litúrgica [I]

Publicado por Cæremoniarius @ 22:33:00

Tollite hostias
et adorate Dominum
in atrio sancto Eius

Lætentur cœli
et exultet terræ
a facie Domini
quoniam venit

Alelluia!




Junto con saludar cordialmente a nuestros queridos lectores, quiero dar curso al análisis de un aspecto muy importante de la Sagrada Liturgia, y que hoy en día se ha visto empobrecido y mutilado. Me refiero, evidentemente, a la ciencia de la Música Litúrgica.

La Música Litúrgica busca alabar a Dios por su grandeza y magnificencia, ofreciendo cánticos, a la luz del salmo 146, que recita: "Nuestro Dios se merece una alabanza armoniosa".

Como sabemos, durante la larga historia de la Iglesia, siempre se ha procurado con mucha diligencia, la organización y el embellecimiento, a través del canto, existiendo así diversas manifestaciones culturales de la música dedicada única y exclusivamente al uso litúrgico. Entre ellas, podemos destacar, en primera instancia El canto gregoriano, una manifestación sublime de la alabanza a Dios, nacido bajo el alero de los monjes, extendiéndose su uso a la iglesia entera, por su belleza, simplicidad, armonía y majestuosidad. Además, junto con ello, se da también curso a la introducción de la música polifónica, que, a diferencia del canto gregoriano, posee diferentes voces, interpretando la melodía con una armonía y belleza que despertaban hasta en el corazón más duro, la devoción y la contricción.

Si bien, estas dos manifestaciones musicales litúrgicas, son las más notorias y esenciales, podemos señalar la existencia de otras, las cuales nacen de culturas específicas, y por tanto, son limitadas a un cierto ámbito geográfico.

Es necesario señalar que ambas manifestaciones poseen características muy similares entre sí, entre las que se destaca el uso del latín como lengua oficial para estos cantos, además de la composición en base a fuentes, tanto magisteriales y litúrgicos (como los textos propios de la Santa Misa), asi como también, de las Sagradas Escrituras. Es así como encontramos diversos tipos de canticos, entre los cuales son posibles mencionar: Introitos, Kyries, Secuencias, Graduales, Aleluyas, Tractos, Ofertorios, Communios, Alabanzas trinitarias, Alabanzas al Santísimo Sacramento, oraciones varias, preludios, motetes, actos sacramentales, entre otras muchísimas obras.

Sin duda, el uso de esta forma de expresión musical litúrgica ha sido recomendada fervientemente por el Magisterio Pontificio, en especial, por los Papas anteriores y reinantes, al Concilio Ecuménico Vaticano II. Si bien, la Constitución Sacrosanctum Concilium, de liturgia, prevee el uso de la música gregoriana como la manifestación más sublime y propia de la liturgia, en cuanto al canto se refiere, establece el uso de música litúrgica en idiomas vernáculos, siempre que las traducciones sean adecuadas. Podremos evidenciar claramente que este inciso no ha sido respetado, dado que hoy en día es cada vez más dificil encontrar música sacra litúrgica en las iglesias, tanto en América, como en Europa mismo, así como en otros continentes.

Las excusas para la interpretación e inclusión de estos cánticos auténticos y propios de la Liturgia, son muchas: Falta de preparación, pereza, falta de instrucción sobre el latín, restricción de los "instrumentos" litúrgicos solo a Órgano o armonio, entre otras. Existen otras, de carácter más "social": que la gente no sabe latín, que la gente no se sabe la letra, que el sacerdote es muy desafinado para cantar, que no hay como conseguirse un organo, que no hay cultura liturgica de musica sacra, que no existen organistas, que no hay buenos interpretes, que no existen escuelas de canto litúrgico, entre otras.

Veremos pues, que pese a las incesables recomendaciones del uso de una música agradable, que no solo alabe al Señor Dios, sino que también ayude a "elevar" el alma hacia Dios, no se hace el esfuerzo por dar la oportunidad al pueblo de escuchar estas formas de música sacra. Claro está, que mientras menos la gente esté expuesta a la música sacra, menos aprenderá sobre ella, y menos podrá seguirla.

Además, otro agravante se encuentra en torno al uso de música profana y su introducción en la liturgia. Esta claro que los ritmos actuales han sido claramente adoptados por Pseudo Músicos católicos, que en un afan por destronar a las grandes obras de la música sacra de Palestrina, Perosi, Mozart, entre otros muchos, intentan agregar mayor diversidad, incluso jugando con los textos litúrgicos prescritos para cada uno de estos cánticos. Claro está que esto constituye una grave ofensa, no solo a la autoridad del magisterio litúrgico volcado en las alabanzas, no solo bíblicas (salmos y otros cánticos), asi como en los himnos litúrgicos aprobados desde los comienzos de la Iglesia; Sino que, a su vez, se esta dañando gravemente la memoria de quienes compusieron Música Sacra, con el fin de hacer perdurar este tipo de alabanza a Dios.

En las próximas entregas, veremos que problemas existen, tanto en las traducciones de los textos del latín a la lengua vernácula, asi como la inclusión de instrumentos distintos a los que la liturgia prescribe, además de la clara imaginación que algunos autores vierten en sus canciones, introduciendo antivalores en algunos cánticos, los que el común de la gente (aunque suene despectivo, pero me remito a quienes frecuentan la asistencia a la Eucaristía, y que por costumbren aprenden ciertos cánticos, sin ir a una formación más profunda sobre la liturgia y la música sacra) considera "litúrgicos".

Salutationes in Christo +

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