lunes, 30 de noviembre de 2009

Algo preocupante.

Hace algunos días, pude acceder a algunas imágenes de una Adoración al Santísimo Sacramento muy particular, lo que me ha hecho pensar en como se le falta el respeto a Cristo en su presencia real, dejando de lado toda solemnidad debida para hacer cualquier clase de tonterías de todo tipo.



En la primera imagen se puede apreciar el lugar donde fue puesta la Custodia con el Corpus: Los adornos utilizados rayan en el límite de lo impresentable, en especial, siendo que esto ocurrió en un lugar donde se dispone de una capilla adecuada para la adoración al Santísimo Sacramento y de lo mandado por las rúbricas: Ciriales adecuados, un Altar descente (consagrado) y con manteles según la rúbrica del Misal. Además, podemos notar en la parte inferior de la imagen algunas cosas en el suelo, lo que se puede atribuir a un lugar donde dejar "ofrendas" o cosas de ese estilo, que pasaremos a detallar más adelante.

En la segunda imagen podemos apreciar de manera más fácil lo que estaba en el suelo: Son figuras de arcilla modelada por los participantes de este "retiro-jornada", los cuales están al pie de ese "altar". Así mismo, se puede ver como las personas se acercan a la custodia con sus esculturas, cosa que esta prohibida (no se puede afirmar de que hayan tocado la custodia con sus manos, pero no se puede afirmar lo contrario). 

En la tercera imagen, podemos notar como la gente se acerca a la custodia, de pie, sin ningún tipo de gesto ante la presencia santísima del Señor Sacramentado.
Hay que recalcar que, en esta "celebración", estuvieron presentes algunos presbíteros, de los cuales hay algunos del sector, y que conocer muy bien de la existencia de la citada capilla, la cual sería el lugar propicio para este tipo de actos litúrgicos.

Como vemos, el problema aquí es muy grave, puesto que se le resta reverencia y sacralidad a un acto litúrgico tan sublime como es la adoración al Santísimo Sacramento, contaminando la liturgia con signos creativos no litúrgicos que constituyen un abuso litúrgico en materia grave.

Podríamos decir, de algún modo, que se hace patente las graves fallas en la teología litúrgica, tanto de conocimiento de los fieles como de los ministros consagrados, lo que queda de manifiesto en la falta de sacralidad y la visión del Santísimo Sacramento como un Accesorio que se puede manipular a voluntad, para lo que sea, donde sea, de la forma que sea y para la ocasión que sea.

Kyrie, Eleison!
Christe, Eleison!
Kyrie, Eleison!

domingo, 29 de noviembre de 2009

Presentación del Logo de Una Voce Casablanca.

Nuestros amigos de Una Voce Casablanca, cuya conformación fue establecida de manera estable hace unos pocos meses con la autorización de la Foederatio Internationalis Una Voce (FIUV), han revelado la nueva imagen de su "escudo y timbre", que utilizarán para todos los documentos oficiales que ellos emitan cono asociación.

Según lo que ellos mismos nos han explicado:
"El timbre es de forma circular, con una cruz de estilo germánico que adorna la parte inferior. En su centro contiene la imagen de Santa Bárbara Mártir, patrona de este capítulo y de la parroquia en la cual se celebra la Santa Misa Tridentina los 3° domingos de cada mes. La Imagen de la santa, que porta en su mano derecha la palma de la victoria después de la muerte está encerrada entre dos hileras semicirculares formando una especie de corona, que simboliza la corona inmortal de la gloria de los Santos de Dios."


Desde este espacio, un gran saludo a nuestros hermanos de Una Voce Casablanca Chile (UVCCh), y les animamos a seguir en la difusión del Usus Antiquior del Rito Romano.

viernes, 27 de noviembre de 2009

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Las fallas en la "nueva" teología litúrgica.


La Iglesia, hoy en día, se encuentra sometida, de cierta manera, a la excesiva creatividad y al sentimiento de propiedad absoluta de los ministros sagrados y del pueblo, en cuanto a liturgia se refiere. Podríamos atribuir esto a diversos fenómenos que hoy afectan al mundo y a la misma iglesia, como el afán desmedido de reformas y adaptaciones "para el mundo", lo que se llamó el "espíritu litúrgico del concilio", que es manifiestamente es contrario, en no pocas oportunidades, al mismo magisterio de la Iglesia y a las propias directrices litúrgicas, ya sea de origen conciliar (incluyendo el Concilio Vaticano II), así como de la Tradición litúrgica eclesial.

Y si nos ponemos a hilar más fino, encontraremos en el centro del problema algo que no es muy visible a simple vista, que es la teología detrás del acto litúrgico, lo que se denomina usualmente como "Teología Litúrgica".

Las fallas, imprecisiones, arbitrariedades, relajaciones, malas interpretaciones y ambigüedades en esta 'teología litúrgica' son cada vez más notorias. En los seminarios ya no se le dedica el tiempo correspondiente a la Liturgia, sino que es visto como algo accesorio, reduciendo su vital importancia a algunas semanas de instrucción, dejando el trasfondo de todo el acto litúrgico a la imaginación y/o espiritualidad propia del seminarista.

Estas ambigüedades han causado interpretaciones por parte de la nueva partida de "teólogos" rozan en la herejía, ya que cambian completamente el sentido de lo sagrado, reduciendo, por ejemplo, la noción sacrificial de la Santa Misa (que es un aspecto notoriamente fundamental) a un sentido memorial, de recuerdo, de conmemoraciñon, que es muy pobre y reduccionista. Otro ejemplo lo constituye la participación de los fieles en la Misa, que ha pasado de ser una participación activa y contemplativa (correspondiente al carácter sagrado de la Misa y a su origen divino), a tener una participación hiperactiva, molesta, e incluso, desacralizante, ya que realiza gestos, acciones, y ministerios que son propios de la figura del sacerdote, que en la Misa actúa "In Persona Christi" (Otra cosa que muchos sacerdotes de hoy ignoran).

Podríamos agregar muchos más ejemplos sobre el tema, como la música sacra y el arte sagrado, que nos muestran, tal como dice San Alberto Hurtado en su viaje a Europa, cómo un afán excesivo por la renovación (el aggiornamiento diría el Concilio), ha resultado desastrozo para la verdadera teología litúrgica, en continuidad con la tradición de la Santa Madre Iglesia.

Y si este exagerado reduccionismo teológico no fuese lo suficientemente importante, tenemos la abierta oposición de muchisimos "teólogos" (nótese que teólogos, entre comillas, corresponde a la nueva "raza" de teólogos, que creen tener una doctrina superior a la de la misma Iglesia), e incluso de clérigos (sacerdotes, obispos y cardenales, que caben también dentro de la categoría de "teólogos"), que se muestran abiertamente contrarios a todo intento, por parte del Papa actualmente reinante, S.S. Benedicto XVI, por recuperar lo perdido a causa de las corrientes reduccionistas, mediante una auténtica Hermenéutica en continuidad con la Tradición bimilenaria de la Iglesia, por sobre todo, en materia litúrgica.

Personalmente, creo que se ha iniciado en la Iglesia el "Novus Motus Liturgicus", el nuevo movimiento litúrgico, en respuesta a todos los desmanes provocados por el imperante reduccionismo teológico, como una suerte de Contrarreforma a la "reforma reduccionista" (cuya similitudes con la reforma protestante de Lutero, Calvino y compañía, no discutiré aún cuando sean demasiado evidentes y no casuales). Es de esperar que esta reforma consiga el objetivo para la cual ha sido concebida, al menos, en la mente de tantos que la anhelamos: Recuperar el auténtico sentido litúrgico.

Si, hermanos en Jesucristo: LA REFORMA DE LA REFORMA ha comenzado.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Sobre las Palabras de Mons. Guido Marini.





A continuación, un extracto de las palabras de Mons. Guido Marini, Maestro de celebraciones litúrgicas del Sumo Pontífice Benedicto XVI, dictadas en un curso litúrgico de la Arquidiócesis de Génova, Italia. En ella podemos evidenciar de manera muy clara la línea de continuidad con la tradición de la Iglesia, siendo sin lugar a dudas un referente muy explicito para el Novus Mutus Liturgicus.


La traducción es de la Buhardilla de Jerónimo.
He aquí, entonces, el motivo de la propuesta hecha en su momento por el Card. Ratzinger, y ahora reafirmada en el curso de su pontificado, de colocar el crucifijo en el centro del altar de modo que todos, en el momento de la Liturgia Eucarística, puedan efectivamente mirar al Señor, orientando así su plegaria y su corazón. Escuchemos directamente a Benedicto XVI que escribe en el prefacio al primer volumen de su Opera Omnia, dedicado a la liturgia: “La idea de que sacerdote y pueblo en la oración deberían mirarse recíprocamente nació sólo en la cristiandad moderna y es completamente extraña en la antigua. Sacerdote y pueblo ciertamente no rezan el uno hacia el otro, sino hacia el único Señor. Por tanto, durante la oración miran en la misma dirección: o hacia Oriente como símbolo cósmico del Señor que viene, o, donde esto no fuese posible, hacia una imagen de Cristo en el ábside, hacia una cruz o simplemente hacia el cielo, como hizo el Señor en la oración sacerdotal la noche antes de su Pasión (Jn. 17, 1). Mientras tanto se está abriendo paso cada vez más, afortunadamente, la propuesta hecha por mí al final del capítulo en cuestión en mi obra: no proceder a nuevas transformaciones, sino proponer simplemente la cruz al centro del altar, hacia la cual puedan mirar juntos el sacerdote y los fieles, para dejarse guiar en tal modo hacia el Señor, al que todos juntos rezamos”. 

Y no se diga que la imagen del crucifijo oculta al celebrante de la vista de los fieles. ¡Los fieles no deben mirar al celebrante en aquel momento litúrgico! ¡Deben mirar al Señor! Como al Señor debe poder mirar también aquel que preside la celebración. La cruz no impide la vista; más bien, la abre al horizonte del mundo de Dios, la lleva a contemplar el misterio, la introduce en aquel Cielo del que proviene la única luz capaz de dar sentido a la vida de esta tierra. La vista, en realidad, quedaría oscurecida, impedida, si los ojos permanecieran fijos sobre aquello que es solamente presencia del hombre y obra suya.

De este modo, se comprende porque aún hoy es posible celebrar la Misa en los altares antiguos, cuando las particulares características arquitectónicas y artísticas de nuestras iglesias lo aconsejan. El Santo Padre nos da ejemplo también en esto al celebrar la Eucaristía en el altar antiguo de la Capilla Sixtina, en la fiesta del Bautismo del Señor.

En nuestro tiempo, ha entrado en el lenguaje habitual la expresión “celebración hacia el pueblo”. Se la puede aceptar si con esta expresión se quiere describir el aspecto topográfico, debido al hecho de que hoy el sacerdote, por la colocación del altar, se encuentra con frecuencia en posición frontal respecto a la asamblea. Pero no se la podría aceptar absolutamente si se le diera un contenido teológico. De hecho, la Misa, teológicamente hablando, está siempre dirigida a Dios por medio de Cristo Señor, y sería un grave error imaginar que la orientación principal de la acción sacrificial fuese la comunidad. Por lo tanto, esta orientación – al Señor – debe animar la participación litúrgica interior de cada uno. Y es igualmente importante que pueda ser bien visible también en el signo litúrgico.


En este texto, Mons. Marini hace una alusión a la relación entre teología y liturgia, lo que se denomina Teología Litúrgica, que hoy en día ha pasado a pérdida de manera impresionante, y que será el Leiv-motiv de nuestro próximo artículo.


U.I.O.G.D.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Curiosidades.

Hoy, revisando unos videos, específicamente, el video de como celebrar la Misa tridentina realizado por la FSSPX (Distrito de Francia), me he encontrado con la siguiente imagen:



Y, haciendo un zoom al cuadrito detrás de las oraciones para cuando el sacerdote se reviste:





Vemos que alude a los nombres del Papa, S.S. Benedicto XVI (En la figura, Benedictus), y al nombre del obispo, que en este caso, corresponde al Obispo francés de la zona donde se grabó este tutorial, correspondiente a la Arquidiócesis de Dijon, cuyo Arzobispo es S.E.R. Mons. Roland Minnerath (en la figura, Rolandus).


La pregunta que todos podrían hacerse: ¿Los miembros de la FSSPX rezan por el Papa reinante, y por el Obispo del lugar?. La Respuesta es SI, rezan por ellos. Es un ejemplo muy claro de la comunión eclesial. 


Hoy en día, muchos sacerdotes omiten la oración por el Papa y los obispos, debido a que lo consideran un arcaísmo, o algo que no corresponde a la realidad del lugar, quebrantando la unidad de la Iglesia. Y claramente, si se rompe esta comunión en algo tan pequeño, es posible extrapolar las graves consecuencias que tiene este quebranto a nivel generalizado, en el actuar de cada día.


Oremos por nuestros sacerdotes, para que sean Santos sacerdotes.
Oremos para que Dios nos vocaciones para muchos Santos Sacerdotes, que tanto necesitamos hoy.
Oremos para que los ministros de la Iglesia nunca se separen de la verdadera fe.
Oremos para que la Santa Misa sea realmente respetada como la forma de santificación del cristiano, y fuente de la gracia y de la Salvación, y se alejen de ella toda intención de "falsa creatividad" y "sentimentalismo".


U.I.O.G.D.


Crónicas de una Missa Cantada





En Chile, tenemos la suerte de tener algunos obispos medianament obedientes (incluso a regañadientes) a la voluntad del Papa de que se oficie la Santa Misa en las parroquias.

Este es el caso de la Parroquia Santa Bárbara de la ciudad de Casablanca, en la Región de Valparaíso, Chile.
En tal parroquia, con la ayuda de un grupo de fieles y ministros interesados, entre ellos, la familia Morales (de los cuales hay un fiel, a cargo de la asociación de fieles, y un diácono), y un destacado sacerdote de la zona, Mons. Jaime Astorga Paulsen, se celebra frecuentemente la Santa Misa, gracias al beneplácito del Párroco del sector.

Este domingo 15 de noviembre, tercer domingo del mes, se ha celebrado una Misa Cantada, de manera de oficializar la creación de la ahora asociación Una Voce Casablanca, afiliada a la Foederatio Internationalis Una Voce.

Esta Santa Misa, que ha contado con la participación de 6 acólitos, 1 diácono (asistente), 1 sacerdote (confesando) y de una Schola Cantorum con el acompañamiento del destacado organista chileno Luis González, ha tenido una asistencia de unas 150 almas, las cuales han podido encontrarse con la belleza y solemnidad de la Sagrada y Divina Liturgia, según el Misal de S.S. Pio V.

Podemos destacar, en un primer momento, el programa musical escogido, que constó del Propio de la Misa del penúltimo domingo después de Pentecostés, junto con el ordinario de la Missa de Angelis, además de algunas otras composiciones de música sagrada, como el antiquisimo himno "Veni Creator", en su traducción al español, durante el ofertorio, como la composición del maestro Giusseppe Baini, "Panis Angelicus", interpretada después de la consagración, o como el antiquísimo himno eligioso popular "Oh buen Jesús", durante la Sagrada Comunión. Así mismo, y recalcando el inicio del mes de María en Chile, con cánticos religiosos populares, como "Hija de Sión, Alégrate" para la procesión de entrada, o como "Venid y vamos todos", durante la procesión de salida.

Así mismo, se puede destacar el uso de incienso, que ha realzado la solemnidad "en olor de suavidad".

Algunas impresiones sobre esta Santa Missa celebrada han sido captadas por diversos miembros de Una Voce Casablanca, entre las que se destacan:




"Un asistente comentó que fue espectacular por decir lo menos... que había cargado su espiritualidad por 30 días...y que era una misa tremenda"

"Todo salio perfecto...el rumor que ronda en el pueblo es de algo que es maravilloso inexplicable algo así como 'ven y verás'"



Cabe destacar que este solo es el comienzo de la reintroducción de la Santa Misa Tradicional según el Misal de S. S. Pio V, según la voluntad del Santo Padre el Papa Benedicto XVI, expresada mediante el Motu Proprio "Summorum Pontificum".

Existen informaciones sobre la celebración de una nueva Misa Solemne, el día 20 de Diciembre de 2009, la cual se estaría preparando comunicacional, litúrgica y musicalmente dentro de los días próximos.

Es de esperar que Dios nos de la oportunidad de poder Glorificarlo siempre y en todo lugar, en especial, en la Santa Misa, fuente inagotable de la Gracia y prenda de Salvación.



miércoles, 4 de noviembre de 2009

Pensamientos Litúrgicos [I]

Algunos pensamientos Litúrgicos muy importantes, que hablan sobre la profundización en la Teología Litúrgica tradicional en el nuevo Movimiento Litúrgico de nuestros tiempos:



"Nuestra liturgia debería irradiar verdadera belleza, reflejando la belleza de Dios mismo y de lo que Él hace por nosotros en Cristo Jesús. Debería elevar nuestra alma – en primer lugar a través del intelecto y de la voluntad, pero también por medio de nuestros sentidos y emociones – para adorar a Dios, ya que estamos teniendo parte en el culto eterno del Cielo. En este valle de lágrimas, la Liturgia debería ser las estrella polar, un lugar de maravilla y consuelo en el día a día de nuestras vidas, un lugar de luz y de elevada belleza, más allá del alcance de las sombras mundanas. Muchas personas entran en contacto con la Iglesia, y a veces con la oración y con Dios, sólo a través de la Misa dominical. ¿Acaso no deberíamos ofrecer una experiencia de belleza y trascendencia, convincentemente distinta de nuestras vidas diarias? ¿No debería ser cada faceta de nuestra ofrenda proporcionada a la realidad divina?" (S.E.R. Mons. Walker Nickless, Obispo de Sioux City).



En la Sagrada Liturgia, es Cristo el que obra. Lo que es de una importancia extrema es que estemos interiormente unidos a Él en la ofrenda sacrificial que Él hizo una vez en la historia, y que es re-presentada en la celebración sacramental de la Liturgia. El Artista es el Señor. A nosotros nos toca estar unidos con Él. Así, el arte de celebrar bien no es tanto cuestión de una serie de acciones puestas juntas en una unidad armoniosa, sino que más bien se trata de una comunión profundamente interior con Cristo y con Su acción salvífica de entrega sacrificial. Esto significa que el sacerdote necesita sumirse en una actitud de fe y de oración profundamente reverente, totalmente concentrada y llena de anonadamiento. El sentido de sobrecogimiento del sacerdote debe ser tangible. Su deseo de vivir lo que está celebrando debe poder reconocerse en su vida. Además, la Sagrada Liturgia es una acción que ha sido confiada a la Iglesia. El celebrante no es el dueño de la Liturgia. No es algo suyo que pueda alterar. La Liturgia es un don, un tesoro, que debe ser respetado y recibido con sentido de reverencia, que debe ser protegido contra una inapropiada secularización. (Mons. Ranjith)


La participación activa no excluye la activa pasividad del silencio, la quietud, el escuchar: de hecho, la demanda. Los que dan culto no son pasivos, por ejemplo, cuando escuchan las lecturas o la homilía, o cuando siguen las oraciones del celebrante y los cantos y música de la Liturgia. Éstas son experiencias de silencio y quietud, pero son, a su manera, profundamente activas. La participación activa demanda que la comunidad entera sea adecuadamente instruida en los misterios de la Liturgia, de lo contrario la experiencia del culto degenera en una forma de ritualismo. Pero esto no significa un constante intento, dentro de la Liturgia misma, de hacer explícito lo implícito, dado que esto a menudo conduce a una verbosidad e informalidad que son ajenas al rito romano, y que terminan trivializando el acto de culto. Tampoco significa la supresión de toda experiencia subconsciente, experiencia vital en una liturgia que abunda en símbolos que hablan tanto a lo subconsciente como a lo consciente. El uso del vernáculo ciertamente ha abierto los tesoros de la Liturgia a todos los que toman parte en ella, pero esto no significa que la lengua latina, y especialmente los cantos tan magníficamente adaptados al genio del Rito Romano, deban ser completamente abandonados. Si se ignora la experiencia subconsciente en el culto, se crea un vacío afectivo y devocional, y la Liturgia puede transformarse en algo no sólo demasiado verbal, sino también demasiado cerebral. (WDTPRS).



Pequeño Comentario: ¿Es necesario entender todo lo que el sacerdote hace y dice? N0. Es necesario asociarse al gran Misterio de la Eucaristía para obtener las múltiples gracias de tan gran Misterio Divino. Lo siento, pero el argumento en pro de la Lengua Vulgar ha sido invalidado.

Segundo Comentario (y final): ¿Alguna vez se han preguntado por qué en las Iglesias Orientales, la Liturgia recibe el nombre de "Divina Liturgia"? Los textos que anteriormente he presentado, dan la respuesta: 'Dios lo hace todo'... Los hombres somos meros espectadores de tan gran misterio, obrado por Dios.


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