jueves, 30 de diciembre de 2010

El Sacerdote ante el «Mysterium Tremendum»: Una aproximación.



Durante la historia de la Iglesia, ha ocurrido en muchas oportunidades una deformación de la labor del sacerdote, llegando a extremos inaceptables. La Iglesia ha sabido restaurar el camino, con piedad y santidad de vida. Ejemplos de ello lo encontramos en grandes y santos sacerdotes, como el Santo Cura de Ars o, más recientemente, San Pio de Pietrelcina.

Para nadie es desconocido que hoy atravezamos la misma disyuntiva que hace muchos siglos, aunque fuertemente pronunciada por la universalización de la información, y con los constantes ataques contra la Iglesia, no solo externos (como ha pasado ya en otras épocas), sino que también en forma interna, con clérigos, religiosos y fieles de dudosa doctrina y escaso amor por la Iglesia y por Cristo.

Y precisamente hoy, la Iglesia está respondiendo a estas desviaciones, aunque no de una manera manifiesta y abierta, como muchos esperarían, sino que con una renovación interior en las nuevas generaciones, que libres de las insidias y arbitrariedades propias de los mayores, han sabido encontrar y redescubrir el ideal de Santidad, a través de muchos carismas de la Iglesia.

Encontrarse con frases del tipo: "No soy payaso, ni presentador de eventos; por tanto no me pidan ni chistes ni ser entretenido: Solo soy un cura ante el Misterio", pronunciada por un sacerdote conocido, son muestras potentes de que se está dejando de lado la "Teología Trasnochada" que algunos sacerdotes ostentan, dando paso a un verdadero sentimiento de pertenencia a la Iglesia, en comunión con el Santo Padre y siguiendo fielmente una continuidad en la Tradición de la Iglesia, y en el desarrollo del dogma a través de los siglos.

El motivo pues, de este artículo, es hacer un pequeño acercamiento sobre algunas de estas características propias de nuestro tiempo eclesial, y como el "Novus Motus Liturgicus" ha ido influyendo en el retorno desde una teología antopológica (difundida en forma bastante extensa desde inicios de los años 70 hasta nuestros días) hacia una Teología profundamente Cristológica. Así mismo, se quiere mostrar la validez de este análisis, en forma mesurada, con la realidad de los Laicos, y como esto influye en la Liturgia de la Iglesia.


I.- Breve descripción de la identidad sacerdotal contemporánea.


Si pretendemos ser precisos, tendríamos que decir que la identidad sacerdotal actual tiene una infinidad de matices diferentes, tanto como sacerdotes existen. Sin embargo, para efectos de esta aproximación, podremos diferenciar 3 grupos, más o menos representativos: 
- Por un lado, los sacerdotes de tendencia liberal, los cuales se sienten escasamente representados por la identidad sacerdotal definida por la Iglesia, y que a menudo se presentan visiblemente como "administradores parroquiales", sin mayor interés por la salvación de las almas más que por celebrar (de mala manera) la Santa Misa y algunos sacramentos. Comúnmente, este "tipo" de sacerdotes tiene un discurso prearmado, en el cual alude siempre a que "el concilio renovó la forma de entender el quehacer de la Iglesia", y cosas similares, amparándose en dicho discurso para evitar cumplir su misión pastoral y eclesial conforme a lo que enseña la Iglesia. (Podríamos decir, dicho sea de paso, que es una "especie en peligro de extinción", dado a que el promedio de edad de este grupo supera los 50 años).


- Por otro lado, están los sacerdotes de una tendencia comúnmente conservadora, los cuales entienden de buena manera lo que la Iglesia les plantea, y se proponen cumplirlo a cabalidad. Tienen un pensamiento equilibrado, valoran la comunión con el Santo Padre y con la Iglesia, y por ello, se esfuerzan en actuar en continuidad a la tradición de la Iglesia. Podríamos decir que son, en su gran parte, de mediana edad (aunque existen algunos mayores), los cuales son parte del "Novus Motus Liturgicus", cuyo epítome es la renovación litúrgica promovida por el Santo Padre Benedicto XVI. (Es necesario decir, sin embargo, que son una "especie nueva", y por tanto, minoritaria en forma temporal, aunque de gran y constante crecimiento).


- Finalmente, tenemos al grupo intermedio, donde existen todo tipo de sacerdotes tanto liberales como conservadores, incluso en extremos, donde se sigue de forma más o menos incompleta la misión apostólica del orden presbiteral, aunque frecuentemente marcado con un aspecto social que deforma parcialmente dicha misión. Ejemplos son los sacerdotes ligados con la política. Para desgracia de muchos, este grupo es el más extenso, porque abarca una gran diversidad, partiendo desde sacerdotes que buscan seguir lo que la Iglesia señala en cuanto más les convenga, pasando por sacerdotes ligados a familias acaudaladas o partidos políticos marxistas, finalizando en simples sacerdotes con problemas de corte vocacional. (Este estamento es preocupante, aunque va en un descenso moderado, a medida que el nuevo movimiento litúrgico y eclesial va creciendo, y a medida de que van redescubriendo la esencia sacerdotal).


II.- Teología Litúrgica Rupturista y la tendencia del indiferentismo litúrgico.


Intentaremos ahora asignar los grupos anteriormente descritos a las dos tendencias litúrgicas de nuestra época, las cuales han sido puestas en evidencias claramente por el Santo Padre:


Los presbíteros pertenecientes al primero de los grupos anteriores, y también una gran parte de los pertenecientes al último y más extenso grupo, pertenecen a la que llamaremos una  "Teología Litúrgica Rupturista", abiertamente trasnochada (es decir, irascible y cegada) que hemos nombrado al introducir este estudio. Dicha "Teología" tiene un marcado acento liberal, con un odio bastante grande con "Lo antiguo", lo "Previo al Concilio", sin realizar un análisis y profundización de la riqueza litúrgica. Así mismo, tiene un marcado acento en torno a la figura del sacerdote como maestro y dueño de la Liturgia, y por ende, está marcado un un desprecio (más o menos) automático de gran parte de los libros litúrgicos.


La teología rupturista es un ejemplo claro y patente de, en palabras del Papa Benedicto XVI, una Hermenéutica de la Discontinuidad con la tradición de la Iglesia. Comúnmente se puede visualizar como esta tendencia litúrgica busca acercar "El altar a la gente", hecho que produce una desacralización de la liturgia, desviándola de su cristocentrismo fundamental y de la noción esencial de Sacrificio, la cual es ampliamente reemplazada por el "comunitarismo". Es característico, por tanto, en este tipo de tendencia litúrgica, un marcado antropocentrismo (ya sea del hombre de manera personal, como del hombre en cuanto a comunidad religiosa), un cierto desprecio (muchas veces por desconocimiento, aunque también conscientemente) de las normas litúrgicas de la Liturgia de la Iglesia, y con ello, la aparición frecuente de innovaciones y abusos litúrgicos por doquier. 


Dicha teología, como hemos dicho, ha ido (y seguirá) en decaimiento, debido a que no se sostiene por si misma, ya que está amparada en principios fuera de la razón (a menudo, por la sola conveniencia y soberbia), y por ideas antropocéntricas y autovalentes, las cuales son fruto de un mal entendimiento de la libertad y de la tradición de la Iglesia (fundamentalmente).


Este rupturismo, que abarca comúnmente a toda la teología de la iglesia, y que en este estudio reducimos a lo estrictamente litúrgico, ha mutado en los últimos años en una indiferencia por parte de clerigos y laicos, en torno a la liturgia, marcado por un abierto desconocimiento de lo que la Iglesia define en la liturgia, así como de lo que el Concilio expresó, mediante Sacrosanctum Concilium, acerca de lo fundamental en cuanto a la Sagrada Liturgia. Así mismo, a partir de este desconocimiento, se justifica la entrada masiva de modas e inventos que van, ya sea de facto o de iure, contra las normas litúrgicas, ya sea las definidas por la legislación litúrgica, o bien, de las normas litúrgicas de facto, cuyo origen se encuentra en la tradición y la razón.


Lamentablemente, esta tendencia de indiferentismo litúrgico ha producido grandes problemas durante estos últimos tiempos puesto que, al desconocer lo que la Iglesia enseña y sigue enseñando, ya sea mediante instrucciones y exhortaciones dirigidas al tema (como Redemptoris Sacramentum, Sacramentum Caritatis, Summorum Pontificum, etc.), así como el ejemplo dado por el Santo Padre Benedicto XVI en torno a como celebrar la Liturgia (recordando que siempre la Liturgia Papal es modelo para la Liturgia Romana), se siguen cometiendo abusos sin término. En cierta forma, no se profundiza en el misterio, sino que todo lo contrario: se superficializa y se transforma en una rutina.
(En muchas partes, hoy por hoy, hay sacerdotes que usan siempre las mismas oraciones inventadas, agregados estériles, e incluso, el mismo prefacio y plegaria eucarística (que suele ser la Plegaria II) y transformando las pocas genuflexiones que áun subsisten en inclinaciones (por comodidad, comúnmente), transformando la Santa Misa en algo rutinario y sin la sacralidad inherente al Misterio que se celebra. (tanto para ellos como para quienes asisten diariamente a la Santa Misa y que no tienen una preparación acabada).


III.- El "Novus Motus Liturgicus" y Hermenéutica de la Continuidad.


El nuevo movimiento litúrgico en la historia reciente de la Iglesia y de la Liturgia no tiene una fecha de aparición exacta: podríamos decir que tiene sus comienzos, aunque bastante lejanamente, en el tiempo posterior al Concilio Vaticano II, y de la mano de ciertos grupos que constataron como, en nombre del concilio, se cometieron abusos sin fin, amparados en el concepto de "primavera litúrgica y nuevo pentecostés". Sin embargo, podríamos decir que un origen próximo de dicho movimiento es la Instrucción Redemptionis Sacramentum, de S.S. Juan Pablo II, la cual denotaba la mayoría de los abusos existentes y los remedios para dichos abusos. Así mismo, con la llegada del Papa Benedicto XVI, como sucesor de San Pedro, se comenzó a reintroducir la noción de Continuidad en torno a la tradición litúrgica, que explica muy bien el, por aquel entonces, Cardenal Ratzinger en su obra "El Espíritu de la Liturgia", que marcará la pauta de lo que el Papa ha estado realizando durante su pontificado.


Así mismo, se puede visualizar que en nuestros días hay cada vez más sacerdotes y laicos que, privados de toda la malicia de la teología rupturista, han redescubierto los tesoros de la tradición de la Iglesia, y buscan interpretar y vivir la Fe desde la Sagrada Liturgia, como fuente y cúlmen de la vida de la Iglesia.


Un ejemplo visible, en contraste con la corriente rupturista, es que el Nuevo Movimiento Litúrgico busca acercar a la gente al Altar, de manera de introducir al Pueblo de Dios hacia el Mysterium Tremendum et Fascinans. Con ello, se busca restaurar la necesaria "dimensión vertical" de la liturgia, que busca la adoración y culto a Dios, y la Santificación del Hombre, pero no en su dimensión personal exclusivamente, sino que en cuanto a Iglesia, como miembros del Cuerpo Místico de Cristo.


IV.- Una Tarea Pendiente


Debemos tener en cuenta que la Liturgia tiene diversos matices, y por ello, tendrá diversas tareas pendientes para este "nuevo movimiento litúrgico", las cuales están separadas según la función dentro de la propia liturgia. 


Entre estos asuntos pendientes, tenemos, en primer lugar, una labor tanto de Sacerdotes como Laicos: La profundización en el Misterio de la Liturgia, redescubriendo su inmensidad y su valor sacramental, recordando la intrínseca relación entre la oración de la Iglesia, la Fe de la misma Iglesia, y como vivimos esa Fe, lo que constituye el clásico Axioma "Lex Orandi, Lex Credendi, Lex Vivendi). 
De la misma manera, es también necesario redescrubrir la riqueza y profundidad espiritual de la tradición de la Iglesia en torno al tema litúrgico, para lo cual será necesario la formación litúrgica, no solo de los sacerdotes (la cual debe ser perfeccionada y aumentada), sino también de los fieles. 
Así mismo, no solo será necesario el conocer más acerca de nuestra liturgia, sino que también será imprescindible el vivir lo que hemos aprendido, lo que Creemos, devolviéndole a  la Sagrada Liturgia su sentido fundamental, que no es el "hacer comunidad", sino que el tributar culto a Dios, y con ello, lograr la Santificación del Hombre, mediante el Sacrificio rendentor de Cristo en la Cruz.


Finalmente, y retomando la motivación de este breve estudio, debemos apartar todo lo que no nos permite Profundizar en la Sagrada Liturgia de la Iglesia. Debemos enfrentarnos y penetrar, de la mano de la Iglesia, en la Inmensidad del Misterio Inefable de la Presencia real de Cristo, y en la unión de la Liturgia Terrena con la Liturgia Celestial, donde Cristo da Gloria al Padre, vinculado por el Amor en el Espíritu Santo, presentándose a sí mismo como Sacerdote y Víctima. Debemos situarnos frente al Misterio: el Mysterium Tremendum et Fascinans.


U.I.O.G.D.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Navidad de Nuestro Señor Jesucristo, A.D. MMX

Deseamos de corazón a todos los lectores de este humilde blog una Feliz y Santa Navidad. Que el Señor, que bajo este misterio admirable de su Encarnación, les bendiga siempre.


Puer natus in Bethlehem. Alleluia
unde gaudet Hierusalem. Alleluia, alleluia

In cordis iubilo Christum natum adoremus
cum novo cantico

Assumpsit carnem Filius. Alleluia
Dei Patris Altissimus. Alleluia, alleluia

In cordis iubilo Christum natum adoremus
cum novo cantico

In hoc natali gaudio. Alleluia
benedicamus Domino. Alleluia, alleluia

In cordis iubilo Christum natum adoremus
cum novo cantico

Laudetur Sancta Trinitas. Alleluia
Deo dicamus gratias. Alleluia, alleluia

In cordis iubilo Christum natum adoremus
cum novo cantico.


martes, 21 de diciembre de 2010

Ad Orientem [I]



Un ejemplo bastante notable de una mala aplicación de la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II, debido claramente a una pésima hermenéutica de los documentos emanados del mismo, corresponde a la sistemática prohibición de la celebración Ad Orientem, y su reemplazo por la celebración Versus Populum.

Profundizaremos un poco al respecto.

I.- ORIENTACIÓN LITÚRGICA EN LA IGLESIA PRIMITIVA Y SU DESARROLLO


La Tradición de la Iglesia nos muestra que la orientación litúrgica hacia el oriente se remonta a los principios de la iglesia, en las comunidades primitivas. Dicha orientación de la oración mantiene su sentido en forma clara hasta bien entrado el segundo milenio, según nos lo enseña el Papa Benedicto XVI, durante su Cardenalato, en la obra "El Espíritu de la Liturgia". En dicha obra hace una síntesis muy precisa, avalada en reconocidos litúrgistas e historiadores sagrados.


La orientación hacia el oriente en la oración y, por ende, en la Sagrada Liturgia, contiene en si misma una expresión muy gráfica de la síntesis cristiana de la Historia de la Salvación: En ella, la oración se dirige a Dios Padre, por acción del Espíritu Santo, quien envió a su Hijo, el Verbo de Dios, para Redimirnos; que se nos entrega como Prenda de vida eterna, de manera admirable, el Santísimo Sacrificio del Altar, en el cual Jesucristo mismo se hace presente, real y sustancialmente, por obra del mismo Espíritu Santo, en medio de su Iglesia que es el Cuerpo Místico de quien Él es cabeza; y que vendrá nuevamente en las postrimerías de la historia con Gloria y Majestad. Por ello, la orientación es hacia el oriente, ya que nos muestra, en un primer aspecto, la espera vigilante del Mesías, que es el Sol que nace de lo alto, desde el Oriente; en un segundo aspecto, la orientación nos revela la importancia de que, en virtud de nuestro sacerdocio común, nos asociemos al Sacerdote, quien en virtud del Sacerdocio de Jesucristo actúa "In Persona Christi", ofreciendo al Padre el Sacrificio Puro, Inmaculado y Santo, que es su propio Cuerpo y Sangre, obteniendo de este Santo Sacrificio, la santificación de cada uno de nosotros; Finalmente, en un tercer aspecto, señala de manera elocuente la espera del Cristiano, en forma vigilante, de la segunda venida del Salvador, quien viene en Gloria y Majestad (como el Sol naciente), a juzgar el mundo y consumar todas las cosas en Él.


Inicialmente, podemos ver que en los tiempos de la "Domus Ecclesiae" primitiva, la orientación litúrgica comienza a ser hacia el oriente, dentro de las posibilidades del lugar, debido a que esto provenía directamente de la tradición judía de la sinagoga, donde todos se dirigen hacia las sagradas escrituras, que vienen a ser la forma de suplir la presencia divina contenida en el Sancta Sanctorum del templo de Jerusalén, destruido en el primer siglo de nuestra era. Por ello mismo, las Sinagogas poseían dicha orientación, y por ende, el Cristianismo primitivo la adoptó por ser la Sinagoga parte integrante de la Liturgia (lo que hoy correspondería una especie de "Liturgia de la Palabra").
Posteriormente, y con la Paz Constantiniana, se pudo comenzar a construir edificaciones, correspondientes hoy a las grandes basílicas e iglesias, las cuales fue posible orientar correctamente hacia el oriente, siguiendo la tradición judaica, pero dándole un significado diferente: La orientación litúrgica es hacia el Oriente, porque del Oriente nace el Sol, que representa a Cristo. Por ello, en las basílicas e iglesias construidas en el período, ya sea de oriente o de occidente, se encontraba, en un ábside (que corresponde al lugar orientado), una imagen del Cristo triunfante (o del Padre en algunos casos), conocida como el "Pantocrator", que era el signo visible y patente de esta orientación litúrgica hacia Dios.


Con el nacimiento de la Reserva Eucarística en el Sagrario, éste fue colocado al centro, y con ello, se realzó con mayor fuerza la orientación de la Liturgia hacia Dios, que está también realmente presente en dicho lugar litúrgico (correspondiente, frecuentemente, con el ábside, y en algunos casos, el altar mayor, cubierto con el baldaquino, del cual se encontraba suspendida la "Paloma" que contenía la reserva eucarística).


Posteriormente, el desarrollo del dogma cristológico y la evolución de la tradición de la Iglesia, principalmente en cuanto a lo relacionado con la arquitectura sagrada, provocó un cambio notable, cuando el Pantocrator fue reemplazado progresivamente por crucifijos con la Imagen de la Pasión, lo cual, en cuanto al tema de la orientación, no hace más que reafirmar la orientación litúrgica hacia Dios, aunque centrándose particularmente en la Pasión, muerte y Resurrección, que son los hechos que con mayor fuerza se desarrollan en el Santo Sacrificio Eucarístico. La frase "Mirarán al que traspasaron" de San Pablo, es una forma sintética que permite describir la importancia de la orientación litúrgica durante estos tiempos, los cuales perduraron sin mayores cambios hasta los tiempos previos al Concilio Vaticano II.


(Continuará...)


PD: Este artículo se terminó de escribir precisamente el día 21 de diciembre, día en que, en las vísperas, se corresponde con la Antífona "O Oriens", tan conocida por ser una de las antífonas mayores de Adviento, en preparación a la Santa Navidad.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

De Sacra Liturgia et diversibus quaestionibus.

Un recuento de las 10 más recientes declaraciones y noticias que tienen directa relación con la Liturgia. Todas recogidas desde la genial web de Una Voce Málaga (No dude en visitarla a diario).


1.- EL CARDENAL BIFFI DENUNCIA EL FALSO "ESPÍRITU DEL CONCILIO".
17/11/10. En sus memorias, el Cardenal Giacomo Biffi ha denunciado que lo que fue exaltado obsesivamente en el post-concilio no fue lo que el Concilio Vaticano II había aprobado, sino un "Concilio virtual", el cual ·no está en la historia de la Iglesia, sino en la historia de la imaginación eclesiástica". El cardenal relata que Pablo VI fue claramente consciente de que el diablo se introdujo en la Iglesia para sembrarla de confusión e incluso el Papa afirmó que tras el Concilio, "en lugar de un día de sol había venido uno de nubes, oscuridad e incertidumbre". El cardenal define este proceso como envenamiento del pueblo inocente de Dios.


2.- ESTÁ RENOVANDO LA IGLESIA.

17/11/10. Dijeron que era un Papa de transición, y está dirigiendo la Iglesia a una mayor pureza, coherencia y espiritualidad. Entre insultos y calumnias, camina el Pontífice con extrema caridad, decisión y sabiduría. Sembrando incansablemente con su magisterio y con su ejemplo. Una profunda transformación está recorriendo la Iglesia, y solo los ciegos de corazón no quieren verlo. Las dos formas de una única Misa están sanando las heridas de la Liturgia y en los seminarios ya se respira un ambiente completamente renovado. En la web Valle Adurni, en lengua inglesa, un sacerdote explica magistralmente el privilegiado momento que vivimos hoy los católicos. Valle Adurni


3.- LEFEBVRISTAS... Y CON EL PAPA.

19/11/10. Su Santidad el Papa ha pedido para el día 27 de noviembre, coincidiendo con el inicio del Adviento, vigilias en favor de la vida y en contra del aborto. El llamamiento del Romano Pontífice será secundado masivamente por la Fraternidad de San Pío X, que ha convocado vigilias de oración para ese día en casi todas sus iglesias de Francia.

Una separación, pero la misma fe.


4.- BUX SOBRE LA FORMA EXTRAORDINARIA.

22/11/10. En el coloquio Reunicathó, en Francia, Monseñor Nicola Bux, consultor de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Papa y miembro de dos dicasterios vaticanos, ha afirmado que la Forma Extraordinaria concierne a todo el pueblo de Dios, y no a una minoría, y que debe servir de pedagogía para celebrar mejor la Forma Ordinaria. Para Bux, el rehusar la Forma Extraordinaria debe ser considerado una ruptura de la comunión con el Papa. Chretienté info


5.- EL PAPA SE EXPLICA (1).

22/11/10. El Papa ha afirmado que no se opone en principio a la comunión en la mano; pero: "La idea detrás de mi actual práctica de que la gente se arrodille para recibir la Comunión en la lengua era enviar una señal y subrayar la Presencia Real con un punto de exclamación... quería enviar una señal clara. Quería que fuera clara: ¡Algo muy especial está pasando aquí! ¡Él está aquí, Aquel por el cual nos arrodillamos! ¡Presten atención!"


6.- EL PAPA SE EXPLICA (2).
22/11/10. Sobre la oración por los judíos del Viernes Santo: "...también en la antigua liturgia me ha parecido necesario un cambio. De hecho, esa fórmula hería realmente a los judíos y ciertamente no expresaba de modo positivo la grande y profunda unidad entre Antiguo y Nuevo Testamento... La modifique de manera que estuviese contenida nuestra fe, es decir que Cristo es salvación para todos. Que no existen dos caminos de salvación y que, por lo tanto, Cristo es también el Salvador de los judíos, y no sólo de los paganos. Pero al mismo tiempo de modo que no elevara una oración directamente por la conversión de los judíos en sentido misionero sino para que el Señor apresure la hora histórica en la que todos nosotros estaremos unidos".

7.- CARDENAL PIACENZA SOBRE LOS SACERDOTES.

28/11/10. Declaraciones del Prefecto de la Congregación para el clero: "Los movimientos y las nuevas comunidades son ejemplares en este sentido. Haber diluido, casi perdiéndola, la identidad sacerdotal, que se deriva de la configuración ontológica a Cristo Sacerdote, no ha acercado a los jóvenes sino que ha hecho perder toda forma de interés por la especificidad de la vocación sacerdotal. No nos hacemos sacerdotes para ser “super-animadores” de la comunidad sino para ser en el mundo la representación sacramental, por tanto real, de Jesucristo".



8.- HAY QUE CORREGIR LAS REFORMAS POST-CONCILIARES.
29/11/10. Declaraciones de Monseñor Kurt Koch, nuevo Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos: "La aplicación del Concilio Vaticano II debe ser corregida, y la reforma litúrgica de 1970 debe ser asimismo reformada, si se hace justicia a lo dicho por el Concilio. En el dominio público, el Vaticano II ha sido presentado como una ruptura con la tradición de la Iglesia, pero esta interpretación es solo posible porque las declaraciones del Concilio han sido leídas selectivamente y no tomadas en conjunto".

9.- PONTIFICAL EN ROMA.
29/10/11. Su Eminencia el Cardenal Domenico Bartolucci, oficiará Santa Misa pontifical con la Forma Extraordinaria del Rito Romano, el próximo 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, a las 10,30 horas, en la Parroquia de la Trinidad de los Peregrinos, en Roma. El nuevo cardenal solo oficia la Misa tradicional.

10.- LA LITURGIA PAPAL DEBE SER IMITADA.
29/11/10. Declaraciones de Monseñor Guido Marini, Maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias: "No hay que olvidar nunca que las celebraciones presididas por el Papa están llamadas a ser punto de referencia para toda la Iglesia. Es el Papa, el Sumo Pontífice, el gran liturgo de la Iglesia, aquel que, también a través de la celebración, ejerce un auténtico magisterio litúrgico al que todos deben mirar".


La Hermenéutica de la Continuidad ha comenzado a imponerse, paulatinamente, a la teología rupturista trasnochada de algunos. No reconocer que la "Reforma de la Reforma" ya está en medio nuestro, y comienza a "Germinar", es ser ciego voluntariamente.

Dios nos Ampare.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El Adviento y la Triple Venida del Señor.


El adviento, como tiempo de preparación para la venida del Señor, constituye un tiempo especial de Gracia, que permite orientar nuestros corazones en todo aspecto, para esperar gozosos y llenos de esperanza la Venida del Señor Jesús. Este tiempo nos invita ciertamente a conmemorar los 3 aspectos fundamentales de esta triple Venida:

En Primer lugar, el Adviento nos llama a conmemorar (como cada año) la Encarnación del Hijo de Dios, en la Santísima Virgen María, por quien Dios se ha hecho Hombre, pasando a dignificar al ser Humano. Esta venida es trascendental, pues es una auténtica irrupción de Dios en la historia de la Salvación del hombre. Dios interviene en la Historia para guiarnos hacia la perfección en Cristo.

En segundo lugar, el Adviento nos llama a poner la atención en Cristo, quien mediante el Santo Sacrificio del Altar viene a nosotros, haciéndose presente realmente mediante las apariencias del Pan y del Vino, y se nos entrega como alimento de vida eterna. En la Santa Misa, donde se lleva a cabo la renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz, Jesucristo nos llama a ir hacia Él, para que junto con Él lleguemos al Padre y vivamos en la Eternidad.

Y en tercer lugar, el Adviento nos invita a poner la mirada en los novísimos, es decir, en el tiempo Escatológico. Nuestro Señor Jesucristo ha de venir triunfante y glorioso para Reinar en medio nuestro con toda plenitud, y para Juzgar al mundo por el Fuego, separando la cizaña del trigo, para hacernos ciudadanos del Cielo, y para consumar todas las cosas. Es en este instante en que la Liturgia Terrenal desaparece, pues se une y se hace una misma cosa con la Liturgia Celestial, donde Cristo, revestido de la Majestad de la Gloria, tributa la alabanza al Padre, mostrando sus llagas santas y gloriosas, que son la Justificación por nuestros pecados, para que el Padre nos acepte en su Santo Reino.

Por lo tanto, este tiempo litúrgico que nos ofrece la Iglesia es un tiempo de gracia privilegiado para dirigir nuestra mirada a esta Triple Venida.
Y por ello mismo, la Liturgia recoge en si misma una serie de elementos particulares, que vale la pena destacar.
En este tiempo, predomina un doble sentimiento: Por un lado, la tristeza y la pena en la que el mundo está sumido, pues vivimos lejos del Señor, y necesitamos de su pronta venida, para que redima todo el pecado del mundo. Por otro lado,  la Alegría de la pronta venida del Mesías. Dichos sentimientos se ven perfectamente plasmados litúrgicamente: Se omite el Gloria in excelsis Deo, quedando reservado para el día de la Navidad, en el cual conmemoramos la irrupción de Cristo, Señor nuestro, en la Historia de la Salvación. Sin embargo, se conserva el Alleluia, mitigando ese sentimiento de tristeza, pues, aún en la desolación, alabamos al Señor por su grandeza, y le pedimos su auxilio; Así mismo, a causa de la desolación y la tristeza, el color litúrgico corresponde al Morado, para todas las domínicas, salvo la Tercera, en la que se utiliza el Rosado, como símbolo patente de que la Gloria del Señor está por manifestarse pronto (Domínica llamada "Gaudete", por el Introito de la Santa Misa: "Gaudete omnes in Domino"). De la misma forma, los ministros que acompañan al Sacerdote (diácono, subdiácono) no utilizan la vestidura usual (Dalmática y tunicela respectivamente), sino que utilizan Planetas Plegadas. Igualmente, no se pulsa el órgano ni se tocan instrumentos musicales, en señal de ese desierto que acompaña a este tiempo. Lo anterior, solo se ve roto por el Domingo de Gaudete, donde se recuperan todos los signos de alegría y gozo, a la espera del advenimiento del Salvador.

Como vemos, la Liturgia nos propone un camino concreto de Vida, llamándonos la atención sobre el gran misterio de la Encarnación. Así mismo, nos llama a vivir un tiempo de gracia, de penitencia y oración, de reflexión y constante mortificación, para que finalizado este tiempo, podamos vivir con mayor intensidad el misterio de la Triple venida de Nuestro Señor Jesucristo, Salvador del Mundo.

Gaude, Gaude, Emmanuel:
Nascetur pro te, Israel.

domingo, 3 de octubre de 2010

Caeremoniale Episcoporum y su importancia para la Liturgia de la Iglesia. [II]

Publicamos a continuación la segunda parte del interesante artículo del Pbro. Don Salvador Aguilera, publicado en el blog Lex Orandi. Como dijimos anteriormente, en este artículo, que es parte de una serie de entregas las cuales publicaremos en nuestro blog, tienen como denominador común el Caeremoniale Episcoporum (Ceremonial de los Obispos), libro litúrgico de la Iglesia que contiene una serie de rúbricas para la Misa Pontifical. Y lo curioso de este libro que, dicho sea de paso, tiene su versión anterior y posterior a la reforma litúrgica, es que entrega una serie de respuestas a muchas dudas que surgen en nuestras parroquias e iglesias, en torno a cómo celebrar la Sagrada Liturgia, ya sea en cualquiera de las formas del Rito Romano.

A continuación, publicamos el texto de dicho artículo, al cual hacemos comentarios.
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Vestiduras de los Prelados





En el Apéndice I del CE se trata de las Vestiduras de los Prelados: I-Obispos, II-Cardenales, III-Otros Prelados y IV-Canónigos. Iremos analizando estos números: del 1199 al 1210.





Vestiduras de los Obispos





El anillo es lo primero que trata el CE, luego vemos la importancia que tiene ya que es la “insignia de fe y de unión nupcial con la Iglesia, su esposa”, y al comenzar el número explicita que “el Obispo siempre lleva el anillo”. Más adelante se puede ver cómo divide el CE en tres los tipos de vestiduras episcopales, atentos a esta división que es muy curiosa:

1.- Hábito Coral: sotana de color violáceo con banda de seda con flecos (no borlas; en la forma extraordinario del Rito Romano sí se usan, cada uno del color del fajín), roquete, muceta sin cogulla, cruz pectoral con cordón de color verde entretejido con oro (no pectoral con cadena) solideo y bonete con borla del mismo color; puede también ponerse las medias del mismo color; usar capa magna, sin armiño, en su diócesis para las grandes solemnidades; los zapatos serán negros y sin hebillas. Es interesante el número 1202 que nos dice que así irá revestido “cuantas veces sale para dirigirse públicamente a la Iglesia o cuando regresa de ella, cuando esté presente sin que presida la liturgia o las acciones sagradas, y en otros casos previstos en este Ceremonial”.
CdelE: Es curioso que se haga hincapié en esto último, cuando los obispos comúnmente utilizan ropa común de sacerdotes. Este párrafo realza la necesidad de que el Obispo muestre su labor en medio de la gente, por lo que el Hábito Coral es realmente una necesidad, para que sea fácilmente identificable por la gente, y sea también testimonio de su plenitud del Sacerdocio de Cristo.

2.- Vestidura en circunstancias más solemnes, fuera de las celebraciones litúrgicas (1203): sotana negra con cordoncillo, ribetes, costuras, ojales y botones de seda color rubí, sin sobremangas; sobre esta se puede colocar una esclavina; fajín con flecos, cruz pectoral con cadenilla y solideo; las medias violáceas son opcionales. Se permite el uso de sombrero: de paño grueso de color negro el cual puede ser adornado con cordoncillos y borlas de color verde. En circunstancias más solemnes se podrá usar un amplio manteo de seda, color violáceo, (los italianos le llaman ferraiolo), que llegue hasta los pies. Finaliza el CE diciendo: “sobre estas vestiduras puede llevarse un manteo decoroso de color negro, al cual se puede agregar una esclavina”.
CdelE: Realmente, es deplorable ver a muchos obispos a asistir a ciercunstancias importantes, dentro y fuera del ámbito religioso, vestidos como simples civiles. Más aún, cuando miembros de otras sectas y denominaciones religiosas asisten con las vestiduras propias para tales fines. Otra circunstancia para evangelizar con el ejemplo, al menos visible, bastante mal aprovechada.

3.- Vestidura cotidiana (1204): sotana negra sin cordoncillo o el hábito propio si es religioso. Con medias negras; puede usar solideo y lo curioso es que también el fajín violáceo. “La cruz pectoral se sostiene con la cadenilla”. Y vuelve a repetir lo mismo que al principio: siempre debe llevarse el anillo.
CdelE: Este Ceremonial nos deja claro que la vestimenta secular no es una opción válida para el Obispo. Y que en anillo episcopal tampoco, aunque es bastante aceptado.



Vestiduras de los Cardenales



En el 1205 dice que igual a lo anterior pero sustituyendo el color violáceo por el rojo. Algunas apreciaciones: para los Obispos el fajín, el solideo y el ferraiolo eran de seda, sin embargo para los Cardenales es de muaré (si no recuerdo mal, los Nuncios lo llevan violáceo y con muaré); el cordón que sostiene la cruz cuando se lleva traje coral es rojo y dorado, y las borlas del sombrero también; y la birreta de seda roja muaré sólo lo usan con el traje coral (curioso que termine diciendo el CE que no se puede usar como algo común para taparse la cabeza).
CdelE: Ojalá, muchos cardenales hicieran caso de las normas del Ceremonial. Por supuesto, no muchos lo hacen, salvo que estén en Roma.



Vestiduras de otros Prelados



1.- Equiparados por el Derecho al Obispo diocesano, aunque carezcan de la dignidad episcopal (1206): las mismas vestiduras de los Obispos.

2.- Prelados Superiores de los Dicasterios de la Curia Romana que no son Obispos, Auditores de la Rota Romana, Promotor General de Justicia y Defensor del Vínculo del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, Protonotarios Apostólicos de número y Clérigos de la Cámara Apostólica(1207): a.-Traje coral: sotana violácea con fajín con flecos, roquete, manteleta violácea y bonete negro con borla violácea. b.- Circunstancias solemnes, pero fuera de celebración litúrgica: sotana negra con cordoncillo y demás adornos color rubí, con fajín violáceo; pueden usar el ferraiolo, pero las medias siempre serán negras y los zapatos sin hebillas.

3.- Protonotarios Apostólicos supernumerarios y Prelados de Honor de su Santidad (1208): a.-Traje coral: sotana violácea con fajín del mismo color con flecos, sobrepelliz (es curioso que dice no rizada en la versión del CELAM y non arricciata en la versión de la CEI) y bonete negro con borla negra. b.- Circunstancias solemnes, pero fuera de celebración litúrgica: sotana negra con cordoncillo y demás adornos color rubí y con fajín violáceo, sin esclavina. Sólo los primeros que hemos nombrado podrán llevar ferraiolo.

4.- Capellanes de Su Santidad: en cualquier circunstancia sotana negra con cordoncillo y demás adornos y fajín viólaceo. Su traje coral es lo dicho anteriormente más la sobrepelliz.



Vestiduras de los Canónigos



Éste último número creo que es el más complejo porque cada Cabildo tiene sus peculiaridades, pero como ya dije en el Post I, yo sólo trato el CE, luego me remito sólo al número 1210.
Vestirán en las Celebraciones litúrgicas: como hábito coral: sobre la sotana que les corresponde sólo la sobrepelliz y la muceta negra con cordoncillo violáceo. Los Beneficiados: sólo sobrepelliz y muceta negra. Fuera de las celebraciones litúrgicas: las vestiduras que le corresponden a su condición.
CdelE: ¿Vestiduras Propias de su condición?... Las veremos pronto!.

Nota: Hago público agradecimiento al Pbro. Don Salvador Aguilera por esta interesante secuencia de textos, tan importantes para entender las normas litúrgicas que encierran la tradición de la Iglesia, y que son aplicables en este caso para la forma ordinaria del Rito Romano, para lo cual, a menudo, escasea la información de este tipo.

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martes, 31 de agosto de 2010

Caeremoniale Episcoporum y su importancia para la Liturgia de la Iglesia. [I]

Para retomar el blog como corresponde, traigo a colación un artículo muy interesante del Pbro. Don Salvador Aguilera, publicado en el blog Lex Orandi. En este artículo, parte de una serie de entregas, las cuales publicaremos en nuestro blog, tienen como denominador común el Caeremoniale Episcoporum (Ceremonial de los Obispos), libro litúrgico de la Iglesia que contiene una serie de rúbricas para la Misa Pontifical. Y lo curioso de este libro que, dicho sea de paso, tiene su versión anterior y posterior a la reforma litúrgica, es que entrega una serie de respuestas a muchas dudas que surgen en nuestras parroquias e iglesias, en torno a cómo celebrar la Sagrada Liturgia, ya sea en cualquiera de las formas del Rito Romano.
A continuación, publicamos el texto de dicho artículo, al cual hacemos comentarios.
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Introducción

Me mueve a escribir lo siguiente el deseo de hacer ver que muchas de las cosas que a veces nos planteamos en la Liturgia cómo se ha de hacer, ya están resueltas. El Ceremonial de los Obispos es uno de los Libros Litúrgicos más desconocidos; ya están resueltas las dudas, y veréis cómo muchas cosas que hacemos de una manera, el ceremonial nos manda de otra; podremos decir que lo hacemos por ignorancia, pero muchas veces la ignorancia es porque no se estudian suficientemente los libros litúrgicos, qué digo, ni siquiera se leen. Espero que ninguno piense que como dice Ceremonial de los Obispos no hemos de tenerlo en cuenta el resto, lo traigo a colación porque así me contestó en una ocasión un venerable sacerdote; se llama así porque la liturgia episcopal está llamada a ser el ejemplo de todas las celebraciones, de ahí el fijarse en ella y la responsabilidad del Pastor de vivir en fidelidad a la Liturgia y a la Tradición para que luego otros la vivan. (C: Claramente, la dimensión del Obispo como primer Liturgo de una diócesis, tiene total validez en este aspecto. De allí que sea importantísima la formación litúrgica del clero, así como contar con sacerdotes y laicos competentes para llevar a cabo fielmente lo que la Iglesia nos señala y enseña).

Seguiré el Orden del Ceremonial y como no es algo científico lo que voy a hacer, iré poniendo lo que crea conveniente se debe saber porque otros o yo hemos comentado que no se hace. A no ser que salga un documento posterior que cambie algo de lo que dice, es vigente esto; también he de decir que no voy a referirme a otros lugares, sólo al CE. (C: En lo que continúa, veremos una exposición detallada de muchas normas litúrgicas, las cuales, en la mayoría de los casos, no son seguidas ni en su mínima expresión, haciendo prevalecer sobre ellas las "costumbres creativas del ordinario de turno" (comúnmente llamado "Yo lo hago así porque yo soy el sacerdote"; "Mi Misa la celebro a mi gusto" y otras tantas frases cliché de la "Teología rupturista trasnochada"). Cabe notar el hecho de que este estudio busca mostrarnos no solo un vademécum ante posibles dudas que nos asalten, sino que, además, busca incitarnos a redescubrir la riqueza litúrgica en los signos y gestos de la Sacra Liturgia).

Comentario

Parte Primera: La Liturgia Episcopal en general

22: Los presbíteros cuando participan en las Celebraciones episcopales hagan lo que les corresponde como presbíteros, si no hay diáconos hagan algunos de los ministerios de éste pero nunca lleven las vestiduras diaconales.

25: Son los diáconos los que siempre hacen la Oración Universal y proclaman el Evangelio. (C: Nótese la importancia de este aspecto. Los "Guías de la celebración" están demás cuando existen diáconos. Así mismo, es un llamado de atención a evitar a toda costa que un laico proclame el evangelio durante la Santa Misa, abuso que se ha extendido en muchos lugares. Abordaremos prontamente el tema de los "Guías de la Celebración" en otro artículo, demostrando como, en algunas ocasiones, se transforman en verdaderos Despropósitos Litúrgicos Contemporáneos).

50: En el presbiterio están: Obispo, presbíteros y ministros; y por la disposición se mostrará el carácter jerárquico. (C: No ministros extraordinarios, No laicos, ni nadie quien no tenga una función litúrgica en particular.)

50: “Durante las celebraciones litúrgicas no debe entrar ningún ministro que no lleve el vestido litúrgico o sotana y sobrepelliz u otra vestidura legítimamente aprobada”. (C: Más que claro. Hay que evitar a toda costa el participar como "Concelebrantes" sin la adecuada indumentaria litúrgica).

56: Las vestiduras del Obispo en la celebración litúrgica son las mismas que las del presbítero, pero es conveniente que en la celebración solemne, según la antigua costumbre, debajo de la casulla vista la dalmática, podrá ser siempre blanca, sobre todo en las Ordenaciones, bendición de Abad y Abadesa y en la dedicación de una iglesia y un altar(C: Este punto es muy importante, pues realza la plenitud del sacramento del Orden que reside en el Obispo. Sin duda, el Papa Benedicto XVI nos ha dado cátedra al respecto, utilizando frecuentemente la dalmática pontifical (que es un poco más liviana y delgada), durante las funciones litúrgicas donde es propio utilizarla. ¿Capricho del Papa? NO!. Es solamente hacer lo que la Iglesia pide.

61: “La Cruz pectoral se usa debajo de la casulla o de la dalmática o de la capa pluvial; en cambio, se usa sobre la muceta”. (C: Una exhortación necesaria para la mayoría de los obispos latinoamericanos, principalmente, donde se ha introducido la costumbre de utilizarla sobre la casulla.)

63: Vemos muchas veces el uso de la cruz pectoral con cadena metálica cuando el Obispo viste el traje coral, en este número dice claramente que con el traje coral se usa sólo “la cruz pectoral sostenida sobre la muceta por un cordón de color verde entretejido con oro”, ya sabemos que en el caso de los cardenales es rojo con oro. Algo que pocos usan son las medias violáceas cuando se usa la sotana de este color. (C: Un ejemplo de la necesidad de recuperar algunas tradiciones eclesiásticas, las cuales tienen, sin duda alguna, un profundo sentido que debe ser redescubierto, no solo por los laicos, sino que también por los propios sacerdotes y obispos.)

64: “La capa magna violácea, sin armiño, sólo puede ser usada en su diócesis y en las festividades solemnes”. (C: Realmente interesante, pues últimamente solo se ha visto a algunos cardenales (Medina, Castrillón, por ejemplo), y a algunos obispos (Schneider, Burke, entre otros), que la han utilizado, pero en el contexto de la Misa en su forma extraordinaria. Importante destacar que el Caeremoniale da a entender de que su uso también es permitido en la forma ordinaria.)

65: Este número es bastante interesante ya que nos habla del uso de albas ceñidas con cíngulo, luego es obligatorio el cíngulo como nos dice este número: “a no ser que esté hecha de tal manera que pueda ajustarse al cuerpo”, luego es evidente que si no se ciñe hay que usar cíngulo; y si seguimos leemos que el amito es obligatorio también, la condición para no usarlo es si el alba nos tapa el vestido ordinario. (C: Otro ejemplo de la necesidad de recuperar algunos elementos que han sido olvidados y relegados a las estanterías, por comodidad, y que por ello mismo, han perdido su significado más profundo. Con ello, también renace la necesidad de retomar las oraciones al revestirse los ornamentos del Sacerdote y el Obispo, que llevan plasmada de manera elocuente el simbolismo de cada uno de los indumentos sagrados).

68: Hay dos especies de inclinación en la Misa que ha de hacer siempre el celebrante: a) con la cabeza se hace al nombre de Jesús y María y del Santo del Día. b) con el cuerpo: al altar cuando no está el Santísimo, al Obispo y antes y después de la incensación. (C: Importante recuperar esta práctica, en muchos lugares ya desaparecida, de las inclinaciones mayores y menores. Motivo de la desaparición: tibieza y relajación de costumbres).

70: Los que portan objetos no hacen genuflexión ni inclinación profunda. (C: También es de vital importancia señalar la necesidad de recuperar, en muchos casos, las genuflexiones que han sido omitidas de la liturgia. E incluso, me atrevería a decir que es necesario recuperar las pocas que quedan en la forma ordinaria, que en muchos casos son omitidas arbitrariamente por los sacerdotes, por negligencia.)

71: Si se va procesionalmente no se hace genuflexión ante el Santísimo, en el caso en que esté en otro lugar que en el que se celebra.

73: El Beso al Altar: al comienzo lo besan Celebrante, concelebrantes y diáconos pero al final no lo hacen los concelebrantes, sí celebrante y diácono.

74: Cuando se proclama el Evangelio todos nos tenemos que girar hacia el lugar donde se proclama. (C: Y se debe cuidar, también, que ese lugar sea el ambón. Así mismo, que el Evangelio debe ser proclamado en forma correcta y piadosa, sin apurarse deliberadamente, omitir o modificar palabras, acortar deliberadamente, agregar expresiones, e incluso, reemplazarlo por "representaciones" que rayan en lo sacrílego).

75: El Evangelio se inciensa tres veces: en medio, izquierda y derecha.

90: En la nota 73 dice que se echan tres cucharillas de incienso. (C: "Ab illo benedicaris in cuius honorem cremáberis" dice la oración de la forma extraordinaria, para la bendición del incienso. Si bien, en la forma ordinaria, dichas oraciones no se encuentran como obligatorias, podrían realizarse. Las tres cucharillas de incienso expresan muy bien el hecho de que se quema incienso en honor de la Santísima Trinidad, pues ella es el centro de nuestra fe: Al Padre, Por Jesucristo, en el Espíritu Santo.)

91: “antes y después de incensar, se hace inclinación profunda a la persona u objeto que se inciensa” pero no se hace al altar y a las ofrendas. En la nota 75 dice que la mano izquierda sostiene las cadenas y ésta mano se pone en el pecho y con la derecha se inciensa.

92: Vemos como cada uno inciensa como quiere cuando en este número está dispuesto así: tres movimientos dobles para el Santísimo, Vera Cruz, imágenes del Señor, ofrendas, cruz de Altar, Evangeliario, Cirio Pascual, Obispo o Presbítero celebrante, autoridad civil, coro y pueblo y cuerpo del difunto y dos movimientos dobles: reliquias e imágenes de los santos. (C: En algunos casos, la costumbre ha hecho que, para el Santísimo, se inciense son tres movimientos triples. Nótese la importancia de que se debe incensar de la manera apropiada, y no solo por el gusto de "esparcir humito").

93: Las ofrendas se inciensan antes de la incensación del altar y de la cruz; y las reliquias e imágenes se inciensan después del altar y únicamente se hará al principio de la celebración, no se puede en el ofertorio, por ejemplo (cfr. 95). 

104: Las manos un poco elevadas y extendidas en las oraciones; y las manos juntas a no ser que tenga que extenderlas, luego los brazos cruzados no es un gesto litúrgico. En la nota 80 del número 107 se nos dice que las manos se tienen ante el pecho con las palmas extendidas y al mismo tiempo que juntas, y el pulgar de la derecha sobre el de la izquierda puesto en forma de cruz. Y según el 108 cuando se signa o bendice la mano izquierda se pone en el pecho, menos cuando está en el altar y bendice las ofrendas, en este caso la pone en el altar, esto último es muy olvidado. Y por último si uno está sentado no se cruzan los brazos sino que se ponen las palmas sobre las rodillas (cfr. 109) (C: Importante es enseñar a los clérigos el Ars Celebrandi de la Santa Misa, y de la Sacra liturgia en general. Y este punto vendría a ser parte de las nociones fundamentales: NO INTRODUCIR SIGNOS MUNDANOS A LA LITURGIA. Y esto valdrá no solo para el cruzarse de piernas y brazos, sino que también para las "danzas litúrgicas" (Otro despropósito litúrgico contemporáneo), los aplausos, entre otras frivolidades).

Parte Segunda: La Misa

125: Uso de la patena para la comunión de los fieles. (C: Indispensable)

126: Es curioso el orden que nos da este número del orden al vestirse el Obispo: amito, alba, cruz pectoral, estola, dalmática y casulla; fijémonos donde va el pectoral, aunque parece que está extendido el otro uso, pero hemos de preferir el del Ceremonial.

128: En la procesión se lleva el Evangeliario. Por tanto está prohibido llevar el Leccionario. Además si se lleva en procesión se deja en el altar no en el ambón, porque luego se llevará de manera solemne.

131: La reverencia al altar o la genuflexión al Santísimo al llegar al lugar de la celebración se hace sin mitra y báculo.

136: El Oremos con manos juntas y haciendo breve silencio antes de la oración. (C: Muy importante es el lugar del silencio en la Liturgia. En este caso, en medio de las oraciones. De alguna manera, se busca preparar la oración, disponiendo el corazón para tal efecto. Es totalmente deseable que se recupere esta laudable costumbre (que hoy en día se está retomando en los jóvenes sacerdotes), de manera de evitar el apuro desmesurado de la Misa).

140: En el aleluya todos han de estar de pie, menos el que pone incienso en el turíbulo.

141: Cuando se dice antes del Evangelio: El Señor esté con vosotros se tienen las manos juntas; el Obispo recibe el báculo cuando ya se ha signado.

142: Aunque pocos lo hacen se puede predicar sentado en la Sede con mitra y báculo. (C: Un ejemplo que deja patente el hecho de que el Obispo enseña, desde su cátedra, al pueblo fiel y lo exhorta en torno a los misterios Divinos. Otra costumbre laudable y totalmente factible de recuperar).

144: La oración conclusiva de las preces es con las manos extendidas. (C: Importantísimo que se haga esta oración, y no sea reemplazada por un silencio, por una jaculatoria, o por un canto desaliñado).

146-7: El pan y el vino se ofrecen por separado, nunca juntos. (C: Otro abuso a corregir es el ofrecimiento de las oblatas juntas, articulando las oraciones en solo una, para, en muchos casos, ahorrar tiempo y esfuerzo).

155: Si dice que se descubre el cáliz y el copón antes de la epíclesis es porque se pueden cubrir ambos. (C: Luego, es laudable recuperar la costumbre de mantener los copones cerrados cuando corresponde durante la Liturgia (tal como se hace en la forma extraordinaria)).

158: Este número es muy interesante: el celebrante principal eleva la patena y el diácono o un concelebrante si no hay diácono el cáliz, pero no se puede hacer otra cosa, por ejemplo: que otros eleven mientras el principal eleva las manos, que todos elevan algo, es decir, los copones, las patenas, los cálices. (C: Otro abuso que debe ser corregido a la luz de este número. La búsqueda de protagonismos puede llegar a niveles desastrosos y abiertamente sacrílegos. Mientras menos concelebrantes, mientras más se parezca a la sobriedad de la forma extraordinaria, tanto mejor.)

163: En el Ecce Agnus Dei: hay que poner la patena bajo la Hostia cuando se muestra. 

168: Los aviso se dan después de la oración después de la comunión y antes de la Bendición. (C: Sería importante, al respecto, seguir la costumbre que en muchos lugares se ha impuesto, de que se hagan posteriormente a la bendición y el envío (Ite Missa Est), para así, evitar contaminar la Liturgia con elementos foráneos a ella. Un tema en discusión.)

169: Bendición: recibe el Obispo la Mitra y entonces dice: Dominus vobiscum; pero el báculo no lo recibe hasta que dice: La Bendición de Dios todopoderoso...

170: Se ha de hacer reverencia a la Cruz al llegar a la sacristía o secretarium. (C: Además, creo que es necesario recuperar el silencio debido en la sacristía, la preparación del sacerdote y de los ministros para la celebración de los Sagrados Misterios, así como también, la acción de gracias del pueblo fiel y los sacerdotes.)

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Continuará...